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LA VOZ DE VIGORRA

Los bulos y estafas en Internet

Jesús Vigorra da su particular punto de vista sobre los temas de actualidad en La mañana de Andalucía.

JESUS VIGORRA 24 March 2020

Es tan grave lo que nos está pasando, tan grave, que no vale otra posibilidad que la templanza, la reflexión, el sosiego y la acción inmediata en aquello, poco o mucho, que podamos echar una mano. Encerrados, sí; paralizados, nunca. Puede que mirando en derredor pienses y, a menudo, digas como un lamento: "No puedo hacer todo lo que debo en la situación en la que me encuentro en esto momento". Eso mismo decía Tolstoi que para sentirse cercano a sus parias se hacía sus propios zapatos.

Viéndonos un día más tirados en el sofá, perdiendo el tiempo, contemplando como en el cine el inmenso trabajo de tanta gente luchando contra la epidemia y nosotros esperando la hora de la comida, pudiera ser que hasta se nos quite el apetito. Tampoco seamos injustos con nosotros mismos. Se nos ha pedido encierro, no salir de casa, confinamiento, y en eso estamos. Pensemos que el trabajo interior, ése en el que precisamente consiste la vida, siempre es posible. Puedes estar en prisión, estar enfermo, haber sido privado de realizar cualquier actividad exterior, estar siendo humillado, atormentado, pero tu vida interior está en tu poder: mentalmente puedes reprochar, juzgar, envidiar, odiar a la gente, o puedes, también mentalmente, reprimir esas emociones y reemplazarlas por otras buenas. Así que cada minuto de tu vida te pertenece y nadie te puede privar de él.

Y algo más podemos hacer, mucho, si queremos. No demos pábulo a los bulos, no seamos correa de transmisión de las mentiras, no seamos invasivos con las malas noticias, no prestemos atención a la chocarrerías, sí al humor, sí a los amigos, sí al reencuentro con amistades y familiares de los que estábamos alejados. Y algo más, si me permiten. Advierte la policía que los buitres carroñeros, que siempre acuden para sacar tajada de la desgracia, van dejando sus cebos para los incautos de Internet. Estad alerta y, si me lo permiten, consideren esta ordinariez: Métanse el dedo en la nariz antes de darle a abrir cualquier correo desconocido o darle a reenviar una estupidez.

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