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según informe de la OIT

La transición hacia una economía baja en emisiones de CO2 creará 18 millones de empleos en los próximos 12 años

14/05/2018

La transición energética hacia una economía baja en carbono tendrá un impacto global positivo en el mercado laboral, ya que el proceso acarreará la pérdida de unos 6 millones de empleos hasta 2030 pero al mismo tiempo permitirá crear alrededor de 24 millones de puestos de trabajo.

El balance neto será de aproximadamente 18 millones de nuevos puestos de trabajo en todo el mundo, de acuerdo con el informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) "Perspectivas sociales y del empleo en el mundo 2018: sostenibilidad medioambiental con empleo".

Serán empleos ligados a la adopción de prácticas sostenibles como el desarrollo de las energías renovables, el crecimiento del uso de vehículos eléctricos y el aumento de la eficiencia energética en los edificios, con lo que se crearán fundamentalmente en los sectores energético, del automóvil y en la construcción.

Según el informe, solo dos actividades -la extracción y el refino del petróleo- registrarán pérdidas netas de empleo que podrían superar el millón de puestos de trabajo, aunque habrá otra docena de sectores que destruirán más de 10.000 empleos en el periodo de referencia.

En el resto de actividades analizadas, unas 150 en total, habrá ganancias netas de empleo, como en el caso del sector de la electricidad, en el que se estima que se crearán 2,5 millones de empleos que compensarán la pérdida de 400.000 puestos de trabajo ligados a la generación de electricidad basada en combustibles fósiles.

Tres regiones del mundo serán las claras beneficiarias con la creación de 14 millones de empleos en Asia, 3 millones en América y 2 millones en Europa, en tanto que se producirá una pérdida neta de empleo en Oriente Medio y se generará un efecto neutro en África, debido a la dependencia de estas dos regiones de los combustibles fósiles y la minería, respectivamente.

Durante la presentación hoy del informe, el director de la OIT para España, Joaquín Nieto, ha explicado que el cambio climático ya tiene consecuencias sobre el trabajo, ya que desde el año 2000 se han perdido cada año el equivalente a 23 millones de empleos en actividades directamente ligadas a los ecosistemas (agricultura, ganadería, silvicultura y pesca).

Este tipo de actividades dan trabajo a alrededor de 1.200 millones de ocupados, el 40 % del empleo mundial total, la mayoría de los cuales se encuentra en África y Asia.

"La transición energética es un imperativo ineludible para todos los países del mundo. Aquellos que antes lo hagan, con una orientación de transición justa a través del diálogo social, serán los más beneficiados en términos de empleo y desarrollo", ha añadido.

A su juicio, España podría verse beneficiada en mayor medida que la media por sus potencialidades para el desarrollo de las energías renovables y teniendo en cuenta el peso que tienen en la economía los sectores a transformar.

"España está en condiciones de hacer una transición justa mitigando los efectos adversos", ha dicho Nieto en referencia al sector más vulnerable que es el de la minería, al tiempo que ha subrayado que el Gobierno todavía no ha tomado ninguna medida, aunque le consta que existe una agenda para la transición energética.

Dicha transición justa, ha explicado, requiere que vaya acompañada de políticas que impulsen las oportunidades, ofrezcan formación en competencias para facilitar la reubicación de los trabajadores y garanticen la protección social de los afectados, todo ello bajo el paraguas del diálogo a tres bandas entre Gobierno, empresas y sindicatos.

Asimismo, ha resaltado que el cambio debe servir para reducir la desigualdad de género en los sectores en transformación, de manera que la creación de nuevos empleos sirva para integrar a las mujeres en actividades predominantemente masculinas, haciendo los esfuerzos necesarios para que la contratación sea equilibrada por géneros