Uso de Cookies

X
publicidad

Canal Sur


¡Maldito zeitnot!

Probablemente, los escépticos lo pondrán en duda pero el ajedrez es una disciplina no apta para cardíacos. La calma de los jugadores frente al tablero es simple apariencia. Por dentro, mente y corazón libran una batalla cruenta, a veces con dramáticas consecuencias. El gran Anatoly Karpov lo sabe bien. En Sevilla perdió un Mundial en un final de infarto.

11/10/2017 Miguel Ángel Cortés.

Era el 18 de diciembre de 1987. Se jugaba en Sevilla la partida 24 (y última) del tremendo Mundial de revancha entre Anatoly Karpov y Gary Kasparov. Después de dos meses y seis días de durísimo enfrentamiento, el marcador ofrecía un 12-11 a favor del aspirante, el frío y académico Karpov.

Su ventaja había llegado sólo unas horas antes, en la tensa partida 23 en la que desarboló al campeón. Estaba a un paso, a un suspiro de recuperar su corona mundial. Jugaba con negras y le bastaba forzar tablas.

Pero a Kasparov no le habían apodado el "Ogro de Bakú" por ser un blandengue. Su ferocidad y su capacidad de afrontar situaciones difíciles eran legendarias y aquel día se sentó en su silla del Teatro Lope de Vega con la ferrea determinación de hacer papilla a su rival.

Primer movimiento:1c4. El caballo blanco da un salto sobre la fila de peones y Kasparov empieza a dibujar sobre el tablero una partida que pasaría a la historia. Apertura Reti. En lugar de un ataque relámpago, el campeón ofrece una lenta batalla posicional.

Karpov se enreda, inusualmente nervioso, y relentiza mucho sus movimientos. El reloj avanza vertiginoso mientras sus pensamientos discurren lentamente, temiendo caer en una trampa de Kasparov. Indeciso, Karpov se mete en el fango que más aterra a un ajedrecista, el zeitnot... Los apuros de tiempo.

El reloj se convierte en una terrible amezana para el aspirante. En el movimiento 31 Kasparov emprende un ataque directo contra el rey negro: caballo e5. Karpov emplea dos valiosos minutos en responder. Dos minutos que arruinan definitvamente su partida: caballo x a4. 

El zeitnot conduce a Karpov al desastre. Piensa y piensa, pero no toma las decisiones acertadas. Es el "síndrome de Kotov", tan conocido en el ajedrez de alto nivel: tras una larga reflexión y ante el apuro de tiempo se acaba tomando la peor decisión.

Después de 41 movimientos se suspendió la partida para el día siguiente. En la reanudación, Kasparov afianza su ventaja en el movimiento 57: e5, la jugada ganadora. Las negras están en zugzwang (la situación crítica en la que cualquier movimiento es para ir a peor) y Karpov emplea 45 minutos en dar su respuesta. La partida todavía se prolongaría hasta el movimiento 64. Karpov acepta que no hay solución y rinde el rey. Punto para Kasparov. 12-12, el campeón retiene el título.

Kasparov no firmó una partida excelente, pero jugó muy bien. Karpov, que rozó el título antes del último match, se iba derrotado. "Maldito, zeitnot", pensó.

El choque entre los dos colosos del ajedrez, después de casi diez semanas de intensos enfrentamientos, no se decidió por los ingentes conocimientos ajadrecísitcos de los jugadores y sus analistas, ni por el enorme talento que demostraron siempre sobre el tableron. Fueron otras cualidades más relacionadas con el carácter. La determinación de uno y la falta de serenidad de otro ante un enemigo común: el paso del tiempo. El maldito zeitnot.