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Canal Sur


Los cuentos promovieron la cooperación entre cazadores-recolectores antes de la religión

La narración de cuentos promovió la cooperación entre cazadores-recolectores antes del advenimiento de la religión organizada, según revela un nuevo estudio de 'University College London' (UCL), en Reino Unido. La investigación muestra que los narradores de cazadores-recolectores fueron esenciales en la promoción de valores cooperativos e igualitarios antes de que se desarrollaran mecanismos comparables en las sociedades agrícolas más grandes, como la moralización de grandes dioses.

05/12/2017

Los narradores de cuentos también eran más populares que los mejores recolectores, tenían un mayor éxito reproductivo y eran más propensos a contar con la cooperación de otros miembros del campamento, según las conclusiones de esta investigación, que se detallan en un artículo publicado este martes en 'Nature Communications'.

Los investigadores, dirigidos por Daniel Smith, Andrea Migliano y Lucio Vinicius, del Departamento de Antropología de UCL y financiados por el Leverhulme Trust, basaron sus hallazgos en su estudio de Agta, un grupo de cazadores-recolectores de los primeros colonizadores de Filipinas hace más de 35.000 años.

Los autores pidieron a tres ancianos que les contaran historias que normalmente les contaban a sus hijos y a los demás, lo que resultó en la narración de cuatro historias durante tres noches. Encontraron que las historias sobre entidades naturales humanizadas, como animales o cuerpos celestes, promovían normas sociales y cooperativas para coordinar el comportamiento grupal.

Una, que versaba sobre el sol masculino que pelea con la luna hembra antes de resolver sus diferencias sobre quién debería iluminar el cielo aceptando compartir el deber, uno durante el día y el otro durante la noche. La historia promueve la igualdad de sexos y la cooperación entre los sexos, que es común entre las sociedades recolectoras.

HISTORIAS PARA COORDINAR EL COMPORTAMIENTO DEL GRUPO

El estudio de UCL mostró que el 70 por ciento de una muestra de 89 historias de siete sociedades diferentes de cazadores-recolectores se refería a reforzar y regular el comportamiento social. "Estas historias parecen coordinar el comportamiento del grupo y facilitar la cooperación al proporcionar a las personas información social sobre las normas, reglas y expectativas en una sociedad determinada", afirma uno de los autores, Daniel Smith, de UCL.

Según esta interpretación, los campamentos de Agta con una mayor proporción de narradores expertos poseían mayores niveles de cooperación. A casi 300 miembros de 18 campamentos de Agta también se les pidió que eligieran con quién les gustaría vivir más, con los contadores de cuentos habilidosos casi dos veces más propensos a ser nombrados frente a individuos menos habilidosos.

Potencialmente porque reciben un mayor apoyo social a cambio de contar historias, el estudio descubrió que los narradores expertos tenían un promedio de 0,53 niños más que aquellos que no tenían habilidades, lo que demuestra los beneficios reproductivos de ser un buen narrador de cuentos.

Los investigadores afirman que la narración de historias puede haber sido fundamental en la organización de la conducta social humana mediante la promoción de la cooperación, la difusión de las normas de cooperación y la represión del castigo de quienes quebrantan las normas.

"Las religiones cazadoras-recolectoras no tienen dioses moralizadores y, sin embargo, son muy cooperativas con toda la comunidad", señala otra de las autoras del artículo, Andrea Migliano, que concluye que "la narración de cuentos en cazadores-recolectores fue un precursor de formas más elaboradas de ficción narrativa, como grandes dioses que dan moral, común en las poblaciones de postagricultura".