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"Ispansi", la última película de Carlos Iglesias, empieza su rodaje en Sevilla

El largometraje, que cuenta con la participación de Canal Sur, se desarrolla en escenarios naturales de Suiza (que recrea a la Rusia central) y también en Sevilla, Carmona y Dos Hermanas.

El director de cine, Carlos Iglesias, empieza la próxima semana el rodaje, en Sevilla, de su segunda película, "Ispansi!" (¡Españoles!), después de grabar en los Alpes suizos, donde la nieve y las temperaturas gélidas, han recreado la Rusia que acogió a miles de niños españoles, que huyeron de los bombardeos de Franco. Durante dos semanas,  el equipo de la película rodará en Sevilla, en diversas localizaciones como la Fábrica de Artillería, jardines del Alcázar y el Palacio de Monsalves, y ya en la provincia, se filmará en Carmona y Dos Hermanas.

La cinta, que cuenta con la colaboración de Canal Sur, está ambientada en la Guerra Civil y Segunda Guerra Mundial. El director, actor y responsable del guión, Carlos Iglesias, recupera en “Ispansi” (coproducida por Antonio Pérez de Maestranza Films), una historia de personas que se ven obligadas a abandonar España. Inspirada en varios hechos reales, la cinta narra los odios y pasiones de dos mundos enfrentados en lo ideológico pero cercanos en lo compasivo y humano. Una mujer de derechas y un comisario político republicano intentan salvar un convoy de niños españoles en la Unión Soviética, de Stalingrado al Volga, durante la Segunda Guerra Mundial

Se trata del segundo trabajo cinematográfico de Iglesias tras el éxito de público y crítica que obtuvo con “Un franco, 14 pesetas” por la que recibió hasta 36 premios cinematográficos, además de la Medalla de Oro de la Emigración.

Sinopsis:

Al poco tiempo de comenzar la Guerra Civil Española, la República envió a 3.000 niños a la Unión Soviética para protegerles de los bombardeos de Franco. Los primeros en salir fueron los niños sin padres, los niños de los orfanatos.

La protagonista femenina se llama Beatriz, la hija de una acaudalada familia sevillana de derechas, con padre y hermano falangistas, que tuvo la mala suerte de quedarse embarazada de un hombre que se negó a casarse con ella. Al no poder abortar, por creencias religiosas, ni asumir su maternidad fuera del matrimonio, se convierte en víctima de su propia ideología, y tiene que esconder a su criatura en un orfanato de Madrid. Al enterarse del inminente viaje de su hijo a Rusia, roba la identidad de una sirvienta republicana muerta (Paula) para ofrecerse de voluntaria como cuidadora de los niños, y de esta forma emprende un viaje terrible junto a su hijo rodeada de sus enemigos naturales a miles de kilómetros de su país y su gente.

En junio del 41, Hitler invadió la Unión Soviética, en septiembre estaba a dieciséis kilómetros de Moscú. El convoy de niños españoles huye de Stalingrado. La continua llegada de tropas de refresco para la defensa de Moscú entorpece una y otra vez el viaje de los españoles; en una de estas paradas se les une un comisario político del Partido Comunista de España que va a curar sus heridas de guerra a Samarcanda; este personaje se convertirá en el protagonista masculino: se llama Álvaro…

Argumento

ESPAÑOLES es básicamente una historia de amor entre dos enemigos: una falangista que oculta su identidad, y un comisario político del Partido Comunista de España, personajes de las dos Españas, unidos por el denominador común del cuidado abnegado a los niños de la guerra.
Durante el tiempo que duró nuestra guerra fratricida, los republicanos, según iban perdiendo la guerra, fueron enviando niños entre 5 y 14 años a distintos países, acompañados de enfermeras, médicos, profesores y profesoras que velaron por su seguridad y educación española. Varias de estas expediciones fueron a la Unión Soviética.

Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, 3.000 niños españoles estaban diseminados por las más importantes ciudades soviéticas desde hacía, al menos, tres años. En la primavera del 41, Hitler rompió su tratado de no agresión con Stalin e invadió la Unión Soviética por varios frentes; en diciembre, del mismo año, el ejército alemán estaba a las puertas de Moscú, Stalingrado y otras ciudades donde residían niños españoles. Las autoridades soviéticas, en un gran acto de generosidad, dieron preferencia a la evacuación de estos niños, por delante de la de sus propias familias. Los niños españoles de Moscú y sus cuidadores fueron evacuados en varios trenes hacia la protección natural de la cordillera de los Urales, largo y penoso camino, donde muchos perdieron la vida, por el frío, el hambre, y las incursiones de los paracaidistas alemanes en la retaguardia rusa.

Éste es el marco de nuestra historia, un tren cargado de españoles que pretende hacer el camino de Moscú hasta los Urales, en plena Segunda Guerra Mundial.

CARLOS IGLESIAS

Titulado por la Real Escuela de Arte Dramático de Madrid, en los años ochenta se dedicó fundamentalmente a la interpretación en distintos montajes teatrales tanto de repertorio clásico como contemporáneo. Así, en 1982, trabajó, entre otras obras, en Arlequín, servidor de dos amos, de Carlo Goldoni, dirigido por Ángel Gutiérrez; Polinka, de Chéjov, también con la dirección de Ángel Gutiérrez; en 1983, en Pablo Iglesias, de Lauro Olmo, bajo la dirección de Luis Balaguer; Los cuernos de don Friolera, de Valle-Inclán, dirigido por José Estruch y Juan José Granda; en 1986 en Calidoscopios y faros de hoy, de Sergi Belbel, dirigido por Juan José Granda; en 1987, en el montaje de Lluís Pasqual para el Centro Dramático Nacional de El público, de Federico García Lorca; en 1990-1991 en Ella, de Jean Genet, dirigido por Ángel Facio, y en 1992 en Las galas del difunto, de Valle-Inclán, dirigido por Francisco Muñoz.
   
A partir de los años noventa se dedicó fundamentalmente a la televisión, en sus diferentes aspectos: producciones dramáticas  (Goya, de José Ramón Larraz; La forja de un rebelde, de Mario Camus; Blasco Ibáñez, de Luis García Berlanga); series (Éste es mi barrio, y Manos a la obra, ambas de Vicente Escrivá, 7 vidas, Cuéntame cómo pasó), y como actor fijo en programas (por ejemplo, Esta noche cruzamos el Mississippi, de Pepe Navarro para Tele 5).
   
En cuanto a la gran pantalla, algunas de las películas en las que ha participado son: El caso Almería (Pedro Costa, 1983); Dragon Rapide (Jaime Camino, 1986); Siempre felices (Pedro Pinzolas, 1991). Algunos de sus títulos más recientes son El caballero don Quijote, de Manuel Gutiérrez Aragón, en la que interpreta a Sancho Panza, y Ninette (2005), de José Luis Garci.
   
Un Franco, 14 Pesetas (2006), su primer largometraje como director, y en el que interpreta el papel de Martín, tuvo un gran éxito tanto en los  festivales en los que participó, como en número de espectadores.
   
DECLARACIÓN DE INTENCIONES

Para cualquier director, su segunda película supone un reto, más responsabilidad que la primera. Sobre todo si, como en mi caso, la primera, Un Franco, 14 pesetas, que habla sobre la emigración española a Suiza en los años sesenta, ha tenido un eco social tan importante. Ahora bien, creo sinceramente que con ESPAÑOLES nadie podrá sentirse defraudado: es una muy digna sucesora en donde, como en aquélla, se sigue hablando de españoles fuera de España, mostrando un periodo de nuestra historia y de la historia europea que no estaba contado en ficción.

La historia se desarrolla en escenarios naturales de gran valor visual, con un trasfondo bélico: Guerra Civil Española y Segunda Guerra Mundial, con personajes épicos, a pesar de ellos mismos y de su humanidad. Mostrando, con equilibrio, las dos ideologías principales que movían y mueven al mundo, buscando un punto de encuentro que aporte algo más que el discurso manido de buenos y malos, porque entendemos que en el fondo todos los protagonistas se precipitan a su destino sin haber podido elegir…

El tema de “los niños de la guerra” me ha interesado desde que, cuando estudiaba en la Escuela de Arte Dramático de Madrid, tuve la suerte de tener a uno de esos niños como profesor de interpretación: sus recuerdos y nostalgias se me quedaron grabadas.

El desarraigo, unido a las penalidades extremas que supuso la Segunda Guerra Mundial para el pueblo ruso, hizo que esa larga ausencia de tres mil niños españoles acompañados de unos cientos de voluntarios adultos se convirtiera en una de las epopeyas más trágicas de nuestra historia reciente.

Es necesario, e incluso higiénico, dar a conocer esos hechos al gran público y ningún vehículo mejor que un largometraje con proyección internacional.

La película comienza en la Unión Soviética en 1942, que es el presente para la historia, e irá hacia atrás al Madrid de 1930, 1936 y 1941 para ir explicando las circunstancias de la protagonista. Hacia la mitad de la película, los saltos ya no serán hacia atrás sino hacia delante, y así pasaremos de 1942 a 1945, 1956, 1958 y 1975 con la muerte de Franco, responsable último del drama de los protagonistas.

La película se ha rodado en otoño e invierno en Suiza, recreando la Rusia central. También en Sevilla y provincia para los escenarios españoles.

El estilo y tono de la película, pretende, desde la evolución, hacer un homenaje al cine épico, propagandístico, soviético de posguerra, recreando el neo-expresionismo ruso como su mayor aporte a la cultura cinematográfica universal. Películas más recientes como Masacre, ven y mira nos darían un ejemplo a seguir, si bien la parte que transcurre en España tendría unas connotaciones más cercanas al neorrealismo costumbrista como máxima expresión del carácter latino.

He dedicado un año a escuchar los recuerdos de 37 niños, ahora ancianos, que vivieron esa odisea; memoria que, con las estrategias que exige la ficción, se recoge en este guión, que pretende ser fiel a los sentimientos que ellos me confesaron.