La defensa de Villarejo sostiene que Kitchen fue una operación de inteligencia legítima
AUDIENCIA NACIONAL
Defiende que la operación buscaba patrimonio oculto del extesorero del PP Luis Bárcenas e información sobre testaferros, y ha pedido la absolución de este policía, subrayando que solo siguió órdenes de sus superiores. El caso podría quedar visto para sentencia este martes.
La defensa del excomisario José Manuel Villarejo ha defendido que Kitchen fue una operación de inteligencia legítima que buscaba patrimonio oculto del extesorero del PP Luis Bárcenas e información sobre testaferros, y ha pedido la absolución de este policía, subrayando que solo siguió órdenes de sus superiores.
En el juicio del caso Kitchen, que se sigue en la Audiencia Nacional, el letrado del excomisario, Antonio García Cabrera, ha sostenido este lunes que no hay pruebas que permitan sostener que Kichen fue una operación parapolicial para sustraer documentación al extesorero e impedir que datos incriminatorios para el PP acabasen en poder de la Justicia, como sostienen las acusaciones y la Fiscalía. En su informe final, esta parte ha defendido que Kitchen es "un caso cuasi periodístico" porque "nunca existió con tal nombre" y ha atribuido su creación al extesorero del PP, quien ejerce la acusación particular y cuya credibilidad ha puesto en duda esta defensa.
El letrado de Villarejo ha insistido en que se produjo una operación de inteligencia para buscar patrimonio y testaferros, compatible y diferente del caso Gürtel, en la que el excomisario cumplió lo requerido por sus superiores, en concreto por el entonces director adjunto operativo (DAO) de la Policía, Eugenio Pino.
Ha destacado que la única grabación coetánea a la operación es un audio de 2013 en el que Villarejo insta al entonces chófer de Bárcenas, Sergio Ríos, a darle al tarro para encontrar grabaciones del extesorero, apuntando de nuevo a la búsqueda de testaferros y dando así una explicación alternativa a la que sostiene que los acusados buscaban grabaciones del expresidente del Gobierno y del PP Mariano Rajoy.
El letrado ha recordado además que en su primera declaración, en 2019, Bárcenas negó la existencia de dichas grabaciones, que después sí reconoció durante el juicio y cuya veracidad niega Rajoy. Villarejo enfrenta en este caso una petición de 19 años de cárcel por parte de la Fiscalía
VISTO PARA SENTENCIA
El juicio del caso Kitchen quedará visto para sentencia este martes, cuatro meses después de su inicio el pasado 6 de abril, con el informe final de la defensa del que fuera chófer del extesorero del PP Luis Bárcenas, y después de que los ocho acusados decidan acogerse o no a su derecho a la última palabra.
El informe de la defensa de Sergio Ríos Esgueva pondrá por tanto el colofón a este juicio que gira en torno a un presunto operativo parapolicial para sustraer a Bárcenas documentación o grabaciones que pudieran comprometer al PP o a sus dirigentes. Una operación que, según la Fiscalía y las acusaciones, fue ordenada en 2013 por la cúpula de Interior durante el gobierno de Mariano Rajoy, cuyos máximos representantes entonces, el exministro Jorge Fernández Díaz y su número dos Francisco Martínez, se sientan en el banquillo de los acusados y se enfrentan a sendas peticiones del fiscal de 15 años de cárcel.
Ríos, para el que el fiscal pide 12 años de prisión, fue pieza clave de este operativo tras haber sido captado como confidente en el verano de 2013. Recibió el apodo de "cocinero" o "coci", lo que dio el nombre de Kitchen a la operación, y su labor fue pagada con cargo a los fondos reservados de los que cobró en total 48.000 euros. El exconductor, que después logró plaza como policía y actualmente está suspendido de empleo y sueldo, explicó en el juicio cómo le captó el excomisario José Villarejo, también acusado, y le pidió colaborar con la Policía para recuperar "los famosos millones" del extesorero dando información sobre testaferros o movimientos de la familia. Esa es la versión que han sostenido todos los acusados, que mantienen que ese fue el objetivo de este operativo de "inteligencia", del que defienden su licitud.
El inicio del juicio se caracterizó por las numerosas intervenciones de la presidenta del tribunal, Teresa Palacios, principalmente para corregir a la letrada del PSOE, Gloria de Pascual, lo que creó cierta tensión entre ellas que llegó a su punto álgido con la declaración como testigo del expresidente Mariano Rajoy. Durante el interrogatorio, la letrada, ya visiblemente molesta con la presidenta, llegó a decir: "Hoy voy a protestar por todo" o "protesto por si se me olvida". Otros testigos destacados han sido la ex secretaria general del PP María Dolores de Cospedal y su exmarido, el empresario Ignacio López del Hierro, quienes fueron eximidos de esta causa tras haber sido imputados por su relación con Villarejo.