Cómo conseguir con agua y comida que los toros hagan ejercicio
La integración del entorno geográfico y la inteligencia humana permiten criar animales sanos y vigorosos, como comprobamos en la ganadería de Guadalmena, situada en la escarpada Sierra Morena (Jaén).
Convertir a un toro bravo en un verdadero atleta del ruedo exige algo más que buena genética. En los parajes abruptos de Sierra Morena, como en la ganadería de Guadalmena, la falta de terrenos llanos no frena a los mayorales y ganaderos. Recurren a la astucia para que las reses ejerciten su cuerpo desde muy jóvenes de manera natural y espontánea.
El secreto de este método reside en la distancia estratégica entre dos puntos fundamentales del predio. La comida se sitúa junto a los corrales del cortijo, mientras que el abrevadero se ubica a más de trescientos metros de distancia, en la pendiente de la sierra. De esta forma, los novillos recorren ese trayecto en varias ocasiones al día para beber agua después de alimentarse, lo que fortalece su estructura física sin necesidad de un entrenamiento forzado.
Sin embargo, esta rutina diaria representa apenas una fracción de la vida en estado salvaje que moldea la fuerza de los animales antes de su traslado definitivo.
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