Antonio López denuncia la falta de coordinación entre Renfe y Adif: "De Adamuz nadie parece haber aprendido nada"
"La mañana de Andalucía"
El exdelegado de Comunicación de ADIF en Andalucía alerta de la falta de consenso y el enfrentamiento entre las cúpulas directivas de las dos empresas ferroviarias públicas. Señala, además, que después de la tragedia de Adamuz se intentó recuperar la normalidad sin llevar a cabo medidas para reforzar la seguridad.
Antonio López, que fue delegado de Comunicación de ADIF en Andalucía desde enero de 2005 hasta el pasado mes de mayo, ha mostrado su preocupación por la situación del sistema ferroviario y, especialmente, por la falta de coordinación entre Renfe y ADIF. En esta entrevista en "La mañana de Andalucía", ha calificado de "guerra civil" el enfrentamiento que mantienen ambas compañías desde su separación en 2005. A su juicio, esta situación responde a "un error garrafal del organigrama" y a la ausencia de una figura de responsabilidad superior que pueda resolver las discrepancias entre las dos entidades. López considera que los conflictos entre sus respectivas direcciones y gabinetes de comunicación están ofreciendo "una imagen lamentable" y defiende que cualquier decisión relacionada con la seguridad debe ser consensuada.
Sobre los accidentes ferroviarios y las posibles causas de los fallos de seguridad, el exresponsable de Comunicación ha advertido de que estos sucesos suelen producirse por una concatenación de errores y no por un único fallo individual. Sin embargo, ha lamentado que, tras el siniestro de Adamuz, no se adoptaran suficientes medidas preventivas. López ha recordado que la línea de alta velocidad seguía pendiente de completar la instalación y las pruebas del nuevo sistema de seguridad RTMS, con casi un año de retraso, mientras aumentaba considerablemente el número de circulaciones por la incorporación de nuevas compañías y la ampliación de servicios de Renfe. "Del accidente de Adamuz nadie parece haber aprendido nada", ha afirmado. En este sentido, ha criticado que se intentara recuperar la normalidad manteniendo todos los trenes en circulación y sin reducciones, pese a las circunstancias de la infraestructura y los trabajos de renovación pendientes.
López también ha apuntado a un cambio profundo en el modelo de gestión de las empresas ferroviarias públicas y en su relación con el Gobierno. Desde su experiencia en Renfe, donde también ha trabajado, y ADIF, ha contrapuesto la autonomía que asegura tenían los antiguos presidentes de Renfe para gestionar y asumir responsabilidades. Sin embargo, en la actualidad la situación es absolutamente opuesta, dice, y los máximos responsables considera que están excesivamente condicionados por las decisiones políticas. Como ejemplo, ha recordado la etapa de Mercé Sala al frente de Renfe (1991-1996):"Hemos pasado de una presidenta de Renfe que le dice al ministro: tranquilo, déjame a mí que yo me encargue de lo mío y no me digas lo que tengo que hacer; a una situación absolutamente distinta, sobre todo después de la división de Renfe y ADIF".