Salvador García-Ayllón, ingeniero civil: "La seguridad del sistema no puede descansar en el factor humano"
"Despierta Andalucía"
¿Cómo pudo ocurrir un accidente entre dos trenes de alta velocidad como el de Urda? ¿Qué falló y cómo evitar que una tragedia similar vuelva a ocurrir? En "Despierta Andalucía" buscamos respuestas con el ingeniero civil de la Universidad Politécnica de Cartagena.
Salvador García-Ayllón, ingeniero civil de la Universidad Politécnica de Cartagena, nos ayuda en "Despierta Andalucía" a analizar las claves de la tragedia ferroviaria ocurrida este miércoles en la localidad toledana de Urda, cuando un tren AVE impactó contra un Iryo que estaba detenido en las vías, a tenor de los datos que se van conociendo, entre ellos los audios de varias comunicaciones entre el centro de control de Atocha (Madrid) y los maquinistas de los trenes siniestrados.
"Personalmente me parece terrible que se haya filtrado", comienza el experto, "porque es poner en la picota a una serie de operarios y trabajadores". Para Salvador García-Ayllón, "la seguridad del sistema no tiene que descansar en ellos", De hecho, explica, "el sistema tiene previsto que pueda haber un error humano", por lo que "el factor humano no puede ser lo que sustenta la seguridad del sistema".
Cree además que "estamos desenfocando un poco el problema", ya que "el sistema de seguridad automático, el LZB famoso, falló en 63 kilómetros", algo que según han publicado varios medios, "es algo que empieza a ser algo ya habitual", cuando es algo "que debería ser muy extraordinario", destaca. Cuando eso ocurre se paran de manera automática todos los trenes en el tramo afectado, pero "se decidió retomar el tráfico", Y "en el momento en que tú dejas descansar la seguridad del sistema en una persona" puede haber "un error de coordinación", algo que "tendrán que determinar los jueces", subraya.
A su juicio, "no está el sistema pensado para trenes que van a 300 kilómetros por hora", con el añadido de que "un maquinista que va a esa velocidad no ve nada realmente, simplemente se fía de los sistemas de seguridad, y la gente que está en el centro de control tampoco tiene un control exacto del asunto, solo sabe cuándo hay un tren dentro de un cantón, dentro de cada tramo".
Por lo que considera que "estamos llevando máquinas que van a 300 kilómetros por hora con la tecnología de los años 50". "El problema no es que haya un error humano, que puede haberlo habido, es que la seguridad del sistema se haya dejado descansar en el factor humano", insiste.
Para García-Ayllón el hecho de que haya problemas reiterados en la red de alta velocidad, sobre todo en la línea Madrid-Andalucía, se debe a que "le ha faltado inversión en mantenimiento, como también se pudo ver en Adamuz". Y cree que la clave para que estos terribles accidentes no vuelvan a repetirse está en investigar "por qué el sistema ha perdido resiliencia en su conjunto, y sobre todo en esta línea", que es la más antigua de España y la que tiene más carga de tráfico, junto con la de Madrid-Barcelona. Y también en aumentar las inversiones, tanto en mantenimiento como en modernización de las infraestructuras.