Pensar a deshoras
EL OBSERVATORIO
Una noche, Rutherford visitó su laboratorio. Aunque ya era tarde, encontró a uno de sus estudiantes totalmente inmerso en un experimento.
-¿Qué estás haciendo? - preguntó Rutherford.
-Estoy trabajando. -Fue la respuesta del joven.
-¿Y qué haces durante el día?
-Trabajo, por supuesto. -contestó el estudiante.
-¿También trabajas por la mañana?
-Sí, profesor, también trabajo por la mañana.
-Confirmó el estudiante, esperando así ser alabado.
Rutherford frunció el ceño y le preguntó enojado:
-Entonces, ¿a qué hora piensas?