Vidas tras los papeles: Los Reporteros se acerca al proceso de regularización de extranjeros

LOS REPORTEROS

Más de 1,2 millones de migrantes buscan regularizar su situación en España tras un proceso extraordinario que ya suma 340.000 nuevas afiliaciones. A algunos de ellos los conocemos en Los Reporteros.

04 oct 2026 - 10:07

España ha registrado más de 1,2 millones de solicitudes de regularización en el marco del último proceso extraordinario fijado por el Gobierno, una cifra que supera ampliamente las estimaciones iniciales fijadas en medio millón de beneficiarios. El procedimiento, cuyo plazo de presentación de documentación concluyó el pasado 30 de junio, ha permitido que hasta finales de agosto cerca de 340.000 personas se hayan dado de alta en la Seguridad Social, impulsando el total de afiliados extranjeros en el país por encima de los 3,5 millones.

El perfil de los solicitantes es diverso y abarca principalmente a nacionales procedentes de Centroamérica y Sudamérica. Según explica Francisco Durán, investigador del Instituto de Migraciones de la Universidad de Granada (UGR), "la mayoría de nuestros inmigrantes que están en situación irregular, y de los que lo han solicitado, son de Centroamérica y Sudamérica, son dos tercios de los que lo han solicitado, y han entrado, obviamente, por los aeropuertos, por Barajas y por El Prat, y luego, tras el tiempo de visado de turismo, se han quedado en situación irregular".

Durán subraya además la normalidad institucional del procedimiento frente a otras iniciativas en el entorno europeo: "Es la séptima regularización extraordinaria que se produce en España con gobiernos de distintos signos, no es cierto que hayan sido siempre gobiernos de izquierda los que lo han hecho, sino también de derecha. Y, además, es una regulación que tampoco es tan extraordinaria si vemos el contexto europeo, porque contamos con más de 40 regularizaciones en distintos Estados miembros, como Italia, Bélgica, Francia, incluso Alemania, a lo largo del tiempo".

Las organizaciones del tercer sector han desempeñado un papel decisivo en la tramitación del proceso. En Andalucía se han registrado más de 161.000 solicitudes, de las cuales 6.000 han sido canalizadas a través de la sede de Málaga Acoge. Alejandro Cortina, director de Málaga Acoge, resalta que este volumen de población ya residía e impactaba de forma efectiva en el entorno: "Ese millón doscientas mil personas que se han acogido al proceso de regularización ya estaban en España, contribuyendo y participando en la vida social española".

Cortina destaca asimismo los beneficios mutuos de la medida: "El proceso de regularización lo que te da el derecho es a residir, a trabajar y a vivir en condiciones de igualdad como el resto de los ciudadanos. Sin duda las personas que consigan su autorización van a ganar. Pero quien va a ganar es la sociedad española, por todas las cotizaciones que puedan aportar estas personas y todo el capital humano".

En el plano laboral, la tramitación permite paliar la falta de mano de obra en sectores clave como la construcción —donde uno de cada cuatro empleados es extranjero—, la hostelería, la agricultura y los cuidados. Francisco Velasco, empresario del sector de la construcción, confirma las dificultades de contratación actual: "Mano de obra aquí no hay, y en albañilería y en construcción, no hay".

Por su parte, en el área de la asistencia personal y la dependencia, empleadoras como Maida Rodríguez defienden la incorporación legal de este colectivo: "El papel que realizan las personas que son asistentes personales es imprescindible, porque son las manos, son los pies y son la voz. Necesitamos el apoyo de estas personas que han llegado de otros países con esa voluntad y esa necesidad de trabajo; es un intercambio en igualdad de condiciones que hay que hacer".

Detrás de las cifras se encuentran historias marcadas por la necesidad de salir del mercado de trabajo informal. Roberto Martínez, de origen cubano y albañil de profesión tras cinco años en España, valora la seguridad que le proporciona su admisión a trámite: "Firmar el contrato para mí es muy bueno, porque ya me siento más seguro, sin miedo a que me paren y me vayan a pedir los documentos. Yo no iba ni a la feria, no salía de la casa para ningún lado. He trabajado mucho tiempo en negro, buscando la vida con el sudor de mi frente, pero trabajar solamente por un pago, sin un derecho a nada".

Una situación similar describe José Wilfredo Hernández, actor y pedagogo social venezolano, quien ha trabajado en la hostelería y en la limpieza sin contrato: "Mi intención es regularizarme para poder acceder a un empleo digno, que no abusen por el hecho de no tener papeles". Hernández señala como obstáculo principal la tramitación burocrática en su país de origen: "Lo más difícil para mí han sido los antecedentes penales de mi país. Para nadie es un secreto cómo funcionan las cosas en mi país; hay que buscar a un tercero que gestione tus papeles y te cobra un dineral".

El proceso extraordinario también ha servido como alternativa para solicitantes de asilo cuyas peticiones continúan sin resolución oficial, un caso que afecta a uno de cada cinco expedientes presentados. Sara María Viafara, enfermera y farmacéutica colombiana que huyó de su país tras sufrir extorsiones, aguarda desde hace cuatro años una respuesta a su solicitud de protección internacional. Para ella, la regularización representa la oportunidad de superar las restricciones de movilidad internacional: "Lo más difícil que he vivido es la pérdida de mi padre, que falleció, y ya no lo volveré a ver. A mi madre voy para cinco años que no la veo, a mi nieto y a mi hija".

Sobre la baja tasa de concesión de refugio en España, el investigador Francisco Durán señala que "no es tan sencillo obtener asilo. Históricamente España, en la Unión Europea, ha sido un país que ha concedido poco asilo, pudiendo estar en menos de entre el 5% y el 10% como máximo de las solicitudes concedidas".

Entre los beneficiarios se encuentran también perfiles jóvenes que llegaron por vías de alta vulnerabilidad. Aissa Oüammou, ciudadano marroquí de 29 años que llegó a Ceuta a nado hace un año y se formó en cursos de cocina, explica la transformación vivida tras lograr un contrato indefinido e independizarse: "Cuando fui al mar no pensé si moría o si había algo malo, solo pensaba en llegar para trabajar y ayudar a mi madre. El curso de cocina cambió mi vida. Cuando empecé a trabajar y recibí mi primer salario envié dinero a mi madre; ella está contenta y yo también".

Asimismo, profesionales con titulación superior han logrado reorientar su carrera, como Marycel Romero, administradora financiera colombiana que trabajó como interna cuidando a personas mayores durante tres años y que ahora se ha incorporado a un contrato de formación en administración: "Las prácticas laborales aportan poder tener la inserción laboral y refrescar los conocimientos que traigo de mi país para adaptarlos a este nuevo país, que ya es el mío".

Pese al avance que representa la admisión de las solicitudes, el voluntario de Málaga Acoge y graduado en Derecho Pepe Juárez advierte sobre la desprotección que sufren las personas indocumentadas: "Lo peor que le puede pasar a una persona es estar en un país sin papeles, porque prácticamente no eres nada y no puedes hacer nada".

El permiso concedido a través de este mecanismo extraordinario otorga autorización de residencia y trabajo por un periodo inicial de un año, dejando abierta la incógnita sobre la permanencia a largo plazo. Francisco Durán puntualiza la provisionalidad de la medida: "Una de las características singulares de este procedimiento es que los solicitantes han sido regularizados de forma provisional. Puede ser que cuando llegue la hora de renovar el permiso no tengas medio económico suficiente o empleo y no puedas renovarlo. No es para nada una situación ya resuelta el hecho de conseguir acceder a este proceso".

Esta temporalidad condiciona las expectativas de los beneficiarios. José Wilfredo Hernández concluye tras completar un contrato temporal de un mes: "Ahí estoy, en la incertidumbre de no saber qué va a pasar conmigo una vez que se termine este contrato. Si no consigo otro durante este tiempo, automáticamente quedo de manera irregular al año y existe la posibilidad de retornar a mi país".

Vidas tras los papeles. Tras un documento administrativo que es la llave para salir de las sombras y transitar las calles sin miedo. Caminan con la ilusión de quien estrena una nueva vida y la incertidumbre de que esas puertas que hoy se abren en cualquier momento se pueden volver a cerrar.

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