Orce cumple medio siglo de hallazgos paleontológicos que cambiaron la Prehistoria
LOS REPORTEROS
En septiembre de 1976, tres jóvenes investigadores llegaron a Venta Micena y encontraron un extraordinario yacimiento de fósiles. En Los Reporteros hemos visitado el yacimiento, clave en la evolución humana en Europa.
Imaginen por un instante que podemos retroceder en el tiempo. En el paisaje árido y las cárcavas que hoy dibujan el norte de Granada, hace más de un millón de años el agua modelaba el territorio. Mamuts, hipopótamos, grandes depredadores... y los primeros pobladores del continente europeo encontraron aquí un lugar para sobrevivir. Es el paisaje perdido que la ciencia va reconstruyendo a partir de las huellas conservadas bajo el suelo. Un fascinante archivo de la evolución que Orce comenzó a desenterrar hace ahora cincuenta años.
50 AÑOS TRAS LOS ORÍGENES
Juan Manuel Jiménez, director del Proyecto Orce-UGR, explica que "nos encontramos en Orce, en el corazón del Geoparque de Granada, ante un paisaje muy diferente al que vieron nuestros antepasados hace un millón y medio de años". El investigador detalla que "este territorio estaba dominado por un gran lago salino. Cuando este lago perdía tamaño, emergían aguas dulces que todavía están presentes aquí en los acuíferos que permitieron una vegetación exuberante que sirvió como soporte para la gran biodiversidad animal que encontramos en estos yacimientos".
Todo comenzó aquí, en Venta Micena, una pequeña pedanía de Orce. A este entorno salpicado de casas cuevas llegaron, hace medio siglo, un grupo de investigadores del Instituto de Paleontología de Sabadell. Jordi Agustí formaba parte de aquella expedición pionera y sigue regresando en cada campaña de excavación.
El investigador del Instituto Catalán de Paleontología M. Crusafont recuerda que "nos encontramos en el yacimiento de Venta Micena, que es un poco el inicio de todo el proyecto. Estamos hablando de septiembre de 1976. Un equipo formado por Josep Gibert, Narciso Sánchez y yo mismo, que entonces era un estudiante de 22 años. Llegamos a esta zona buscando material para mi tesis de micromamíferos, y cuál no fue nuestra sorpresa: descender del vehículo y empezar a pisar huesos, huesos por todas partes. Y en las paredes era como un mosaico, huesos, huesos, huesos".
La riqueza paleontológica de Orce hacía que los fósiles aflorasen incluso en la superficie. Tomás Serrano, entonces propietario de los terrenos, lo recordaba así en el verano de 1995: "Huesos por la calle se veían con frecuencia, pero iba con las ovejillas y cuando emparejaba por la veta, que contiene hoy los fósiles, me encontré un hueso muy raro. Y no sabía yo de qué animal podía ser aquel hueso, porque de bestia y oveja los teníamos en la casa. Lo guardaba. Total, a dos o tres veces de intentarlo, con la idea y el fin de haberle preguntado a alguien que supiera, no lo encontré".
Tomás Serrano, el pastor que veía huesos donde los demás solo veían piedras, murió sin llegar a conocer todo lo que estas tierras están revelando.
Fernando García, estudiante del Grado de Arqueología de la UGR estudia Arqueología en la Universidad de Granada. Pertenece a una generación que ha crecido entre excavaciones, aprendiendo el valor del patrimonio que hoy ayuda a desenterrar. Relata que "soy de Venta Micena. Cuando yo era pequeño veía a los arqueólogos que vinieron a Orce; aquí les decíamos 'los huesitos'. Y, bueno, yo desde pequeño siempre decía: quiero ser un 'huesito', los que buscan huesos. Y, bueno, aquí estoy".
EL MUSEO Y LA CONFIRMACIÓN HUMANA
Sobre las colecciones recuperadas, Juan Manuel Jiménez, director del Proyecto Orce-UGR, precisa que "estamos en el Museo Primeros Pobladores de Europa Josep Gibert de Orce. En él se albergan buena parte de los fósiles que encontraron los primeros investigadores que llegaron a esta zona. Destacan los mamuts, los hipopótamos, los rinocerontes, tenemos también dos especies de caballos, tigres dientes de sable...".
El museo lleva el nombre de Josep Gibert, fallecido en 2007. Formó parte del equipo que inició las excavaciones y fue una figura clave en la investigación de estos yacimientos durante décadas. Defendió el origen humano de un fragmento de cráneo hallado en Venta Micena. Esa atribución atrajo hacia Orce la mirada de la comunidad científica internacional, pero parte de ella consideró que ese resto era de un animal.
Juan Manuel Jiménez contextualiza este debate señalando que "el hallazgo del famoso fragmento craneal de Venta Micena, que se atribuyó al género Homo, se atribuyó a un humano, aún hoy día sigue siendo debatible y debatido. Con posterioridad, en los años 90, concretamente en el año 1991, en este yacimiento en el que nos encontramos, Fuente Nueva 3, aparecieron las primeras evidencias indiscutibles de industria lítica tallada". Por tanto, añade que "la presencia humana en los yacimientos de Orce, a partir de ese momento, está absolutamente confirmada".
Orce sitúa a Granada y Andalucía en el mapa de los primeros pobladores de Europa y es un lugar clave para conocer nuestros orígenes. Fuente Nueva 3 permite entender cómo se comportaban aquellos primeros humanos y su relación con los grandes mamíferos de ese tiempo.
Eva Montilla, conservadora del Proyecto Orce-UGR, explica durante las labores sobre el terreno que "estamos restaurando en campo las defensas o colmillos de mamut, que es un individuo con aproximadamente 1.200.000 años y son las más grandes que hay en Europa. La idea es conservarla in situ, porque el riesgo de moverla sería muy grande. A este individuo nosotros aquí le llamamos el titán del Pleistoceno".
Cada verano, Orce se convierte en un gran laboratorio al aire libre. Más de 50 investigadores de distintos países trabajan en unas excavaciones dirigidas, desde hace casi una década, por la Universidad de Granada y financiadas por el Gobierno andaluz. Durante la extracción de los restos, se hallan piezas singulares como la parte superior del cráneo de un gran ciervo que ha salido conservado de forma perfecta.
Deborah Barsky, directora del yacimiento Fuente Nueva 3, aclara que "en este yacimiento de Fuente Nueva 3 estamos en un contexto de primera llegada de homininos en Europa del Oeste. Entonces hay pocos yacimientos en esta cronología de 1,2 millones de años y sobre todo tenemos también huesos con marcas de corte o marcas de percusión".
Las huellas que aquellos primeros pobladores dejaron en los huesos permiten reconstruir escenas de hace más de un millón de años.
Juan Manuel Jiménez detalla un caso emblemático del yacimiento: "Aquí tenemos a Amparito, que es una de las joyas de la corona de Fuente Nueva 3. Se trata de una hembra de mamut a la cual le faltan las extremidades y también el cráneo. Amparito fue estudiada en 2020 por el equipo del actual Proyecto Orce y descubrimos una serie de marcas que son compatibles con mordeduras por parte de carnívoros y con cortes por parte de humanos. Cuando lo analizamos con la inteligencia artificial, descubrimos que esas marcas de mordeduras pertenecían a tigres dientes de sable. Por tanto, tigres dientes de sable y humanos comieron del cadáver de Amparito".
EL TRABAJO DE LABORATORIO Y EL ARCHIVO FÓSIL
En el laboratorio de campo comienza otra parte del proceso: cada resto recuperado se limpia, se restaura, se clasifica y se prepara para su estudio.
Eva Montilla, conservadora del Proyecto Orce-UGR, destaca la rigurosidad de este trabajo al afirmar que "los fósiles, intentamos restaurarlos todos, tratamos de darle a todos la misma importancia, porque al final una marca de corte puede aparecer en un fragmento pequeñito de hueso".
Cualquiera de ellos puede aportar una valiosa información sobre la vida y los ecosistemas que habitaron nuestros antepasados. Solo una selección llegará a las vitrinas. La mayor parte queda a disposición de los investigadores.
Juan Manuel Jiménez resalta el volumen de hallazgos señalando que "cada campaña de excavación obtenemos alrededor de 3.000 fósiles. A lo largo de los 50 años del proyecto Orce se han acumulado más de 100.000 fósiles que suponen, a día de hoy, una de las colecciones más completas en todo el continente europeo para entender el primer poblamiento humano de este espacio, de este territorio".
Juan Manuel Jiménez justifica esta minuciosa tarea preguntándose: "¿Por qué hacemos esto? Porque hay numerosos restos de pequeños vertebrados, pequeños mamíferos, reptiles, roedores, que son muy valiosos y que no se ven en la excavación, es imposible verlos. Sólo se ve a través de este proceso". Al mostrar un pequeño fósil recuperado, añade que "por ejemplo, aquí tenemos una mandíbula con un diente de una antigua rata de agua. ¿Por qué son tan importantes? Porque nos proporcionan una información preciosa: la temperatura, la humedad, el entorno en el que vivían, más que incluso los grandes vertebrados".
EL "SILICON VALLEY" DE LA PREHISTORIA
A los pies de la Sierra de la Umbría, el tercero de los grandes yacimientos de Orce se asoma al vacío.
José Solano, director del yacimiento de Barranco León, da la bienvenida al entorno señalando: "Bienvenido al balcón del Pleistoceno. Precisamente llamamos a este balcón del yacimiento de Barranco León porque nos permite ver toda una serie de capas de la tierra. Y tenemos la suerte de, en estos grandes barrancos, poder hacer toda una lectura estratigráfica desde dos millones y medio de años hasta casi nuestros días. Y justo en mitad, a un millón cuatrocientos mil años, encontramos el yacimiento de Barranco León".
Al analizar las paredes del terrero, José Solano muestra la secuencia geológica: "Aquí podemos ver, justamente, dentro del yacimiento, una estratigrafía casi perfecta de libro. Cada capa, cada página de ese libro nos cuenta una historia, una historia que intentamos reconstruir, un escenario de vida del pasado. Estos colores más oscuros nos hablan de un ambiente mucho más pantanoso, otros más claros nos hablan de lagunas. En estas de aquí abajo es donde estamos encontrando los grandes restos de animales, los cuchillos, las herramientas líticas". Tras analizar los hallazgos de la jornada junto al equipo de excavación, muestra una lasca de sílex indicando que "precisamente esta mañana nos hemos encontrado alguna de estas herramientas que utilizaban estos grupos humanos: fijaos, una lasca pequeñita, un trozo, un fragmento que tallan, que trabajan sobre sílex, y esto no es ni más ni menos que un cuchillo".
Muchas de esas herramientas líticas se conservan en los fondos del Museo Arqueológico de Granada. Allí se custodia una parte de la historia desenterrada en Orce.
José Solano subraya la relevancia internacional del lugar recordando que "Barranco León es uno de los yacimientos más emblemáticos de Europa porque cuenta con la presencia humana más antigua de Europa occidental. Apareció a principios de la década del 2000 ya un pequeño fragmento, un diente de leche de un individuo infantil que atestiguaba ya con un fósil humano esa presencia humana en Europa".
Barranco León ha aportado además centenares de herramientas de piedra. Entre las piezas más enigmáticas están los esferoides y subesferoides, unos objetos tallados hace más de un millón de años que aún plantean numerosos interrogantes.
Juan Manuel Jiménez explica sobre estas piezas que "se trata de una talla muy compleja, en la que los pasos están muy bien establecidos. Sobre la funcionalidad de estas piedras talladas hay muchísimo debate, pero en el seno del equipo de investigación del Proyecto Orce lo que se plantea es que se trate de elementos que se utilizaron para el procesado de material de origen vegetal. Se machacaría, se trituraría y esa sería posiblemente la funcionalidad principal que tendrían estas herramientas".
El estudio de estas piezas ayuda a entender cómo pensaban nuestros antepasados. Eran capaces de imaginar lo que necesitaban fabricar y planificar cómo hacerlo.
Juan Manuel Jiménez destaca el valor neurocognitivo de este hallazgo al afirmar que "es un hallazgo muy importante, puesto que denota que las capacidades neurológicas de los primeros pobladores de Europa eran mucho más elevadas, mucho más complejas de lo que se pensaba en un principio". El investigador concluye que "no tenemos evidencia de la fabricación de estos útiles en el continente europeo hasta 500.000 años después del yacimiento de Barranco León. Por tanto, se trata de unas poblaciones humanas que tenían un altísimo desarrollo tecnológico. Por eso denominamos a los yacimientos de Orce, en particular a Barranco León y a Fuente Nueva 3, como el 'Silicon Valley' de la Prehistoria".
En estas tierras de Granada aún quedan muchas páginas por leer. Nuevas generaciones de investigadores seguirán tras las huellas de aquellos primeros pobladores, reconstruyendo ese paisaje perdido para conocer mejor nuestra Prehistoria. En Orce, cincuenta años después, la búsqueda de nuestros orígenes continúa.