El reagrupamiento familiar de los menores de Ceuta, prioridad para el Gobierno
CRISIS MIGRATORIA
El ministro de Política Territorial ha visitado la ciudad autónoma donde se ha reunido con su presidente. Se trabaja contra reloj para filiar a los menores, cifrados en 1.400.
El reagrupamiento familiar de los menores que están en Ceuta es la medida prioritaria para el Gobierno. Así lo han puesto sobre la mesa en la reunión que ha mantenido el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, con el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas. Hasta el momento se han identificado unos 1400 menores.
La situación de estos menores es lo que más preocupa. Por ello, el presidente de Ceuta ha pedido un mando único del Gobierno que actúe con urgencia. La prioridad, según ha reiterado el ministro de Política Territorial, es que la mayoría de estos jóvenes puedan regresar con sus familias.
Para agilizar los trámites administrativos ante las colas en las comisarías, se han reforzado los efectivos de la Guardia Civil y de la Policía Nacional.
El próximo jueves, el Gobierno ha convocado a las comunidades autónomas para abordar la acogida de los menores no acompañados. Los vicepresidentes de Extremadura, Aragón y Castilla y León —donde el PP gobierna con Vox— ya han anunciado que no acudirán. Por su parte, desde el Partido Popular afirman que sí estarán presentes en la reunión con el Ministerio.
El Gobierno insiste en que la ley obliga a las comunidades a ser solidarias. Asimismo, mañana visitarán Ceuta el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y la secretaria de Estado de Migraciones.
LEJOS DE LA NORMALIDAD
Diez días después de la entrada masiva de finales de julio, Ceuta sigue lejos de recuperar la normalidad. La ciudad afronta una situación que el propio Gobierno autonómico califica de insostenible, con cientos de menores no acompañados que permanecen todavía en la zona y una presión creciente sobre los servicios de acogida.
En la playa del Trampolín, Tabu construye su choza para protegerse del sol y pasar la noche. Más allá se observan otros cobertizos improvisados con lonas, ramas y palés. Los migrantes sobreviven con pocas pertenencias, el móvil como único vínculo con el exterior y la incertidumbre de no saber qué ocurrirá mañana. Se organizan por grupos para mantener el orden y la playa limpia. Cerca de allí, Cruz Roja ha instalado diez baños, unas treinta duchas y puntos de agua, además de mantener diariamente el reparto de alimentos y la atención sanitaria.
Entre los perfiles más vulnerables destacan los menores: más de 1.300, según datos de UNICEF. El presidente de la Asociación de Vecinos de El Príncipe, Ahmed Enfedal, señala la preocupación reinante en la zona.
Es el caso de Shaila, que acaba de ser registrada. Procede de Tetuán, tiene 16 años y ya ha facilitado el nombre de sus padres; cuenta que su objetivo es terminar sus estudios. El temor es constante entre las jóvenes debido a denuncias por agresiones sexuales que actualmente investiga la Policía, una impotencia que este fin de semana se trasladó a las calles.
Ahora, ante la posibilidad de un nuevo intento de entrada masiva el próximo 15 de agosto, la incertidumbre vuelve a instalarse en una ciudad que todavía no ha conseguido digerir la crisis anterior.