Día Internacional de la Mujer Rural: la brecha de género y el trabajo no reconocido, asignaturas pendientes

CAMPO

Coincidiendo con esta fecha este jueves se han entregado los XVIII Premios de excelencia a la innovación para mujeres rurales. Dos de cada cinco mujeres en explotaciones agrícolas familiares continúan sin reconocerse de manera oficial.

15 oct 2026 - 15:02

Coincidiendo con la celebración del Día Internacional de la Mujer Rural, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha entregado hoy los XVIII Premios de excelencia a la innovación para mujeres rurales. El acto ha servido para poner de relieve el talento femenino en el campo frente a una dura realidad estructural: el trabajo de dos de cada cinco mujeres en explotaciones agrícolas familiares continúa sin reconocerse de manera oficial.

Durante la ceremonia celebrada hoy, el Ministerio ha concedido el galardón honorífico a la escritora e investigadora cordobesa Remedios Zafra por su contribución a la narración de la identidad femenina en los pueblos, analizando el impacto de las nuevas tecnologías y la transformación del trabajo desde una perspectiva de género. Junto a este reconocimiento, se han entregado doce premios a proyectos liderados por mujeres en cuatro categorías, con dotaciones de hasta 18.000 euros destinadas a impulsar el desarrollo rural sostenible.

Sin embargo, la entrega de estos galardones ha vuelto a poner sobre la mesa las acusadas brechas de género que soporta el sector agrario, caracterizado por peores salarios y una alta temporalidad. Herramientas legales como la titularidad compartida se diseñaron precisamente para otorgar visibilidad y derechos a las trabajadoras sobre la tierra; con todo, su implantación sigue siendo muy escasa. Un claro ejemplo se observa en la provincia de Córdoba, donde, pese a su gran capacidad agrícola, apenas existen seis explotaciones registradas en este régimen.

Frente a esta invisibilización administrativa, el relevo generacional encabezado por jóvenes agricultoras está logrando abrir brecha. Casos como el de Piluca Cano en la Finca El Lobato simbolizan este cambio: tras dejar la fotografía para dedicarse al campo junto a su marido, figura formalmente en los papeles de la explotación. Desde la gestión directa de 96.000 olivos y con la meta de elaborar su propio aceite, su testimonio demuestra cómo la nueva generación de mujeres rurales reclama con hechos tener nombre y derechos propios en la tierra.

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