La comisión de accidentes pidió en 2024 adoptar medidas y reforzar los protocolos ante posibles fallos humanos
TRAGEDIA FERROVIARIA
La CIAF apuntó en un informe que la verificación humana es "susceptible de fallar" en los casos en los que ésta sustituye al sistema automatizado, como ocurrió en el accidente de Urda.
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, la CIAF, ya advirtió en un informe en 2024 sobre la necesidad de implementar medidas técnicas que mitigasen las consecuencias de un posible error humano en el caso de colisión entre trenes. Ese informe subraya el riesgo que entraña que, en determinadas circunstancias, la decisión humana sea la única barrera para impedir un accidente ferroviario.
Fue a raíz del incidente que sufrió un tren de alta velocidad en la estación de Cuenca que reanudó la marcha rebasando de forma indebida una señal en rojo y azul fijo que le obligaba a detenerse. Al no hacerlo, se activó automáticamente el frenado de emergencia del vehículo sin que llegara a registrarse ni víctimas ni daños materiales.
Tras esa detención automática del tren, el maquinista contactó con el responsable en ese momento del Centro de Regulación de Circulación, que, y aquí estuvo el fallo humano, autorizó la reanudación de la marcha sin percatarse de que el tren rebasaba la señal que aconsejaba que no lo hiciera. Es decir, que la comprobación visual del responsable de circulación en ese momento fue en ese momento la única barrera susceptible de evitar un riesgo potencial de colisión y falló. De ahí que la CIAF plasmara en este informe la importancia de implementar medidas técnicas que neutralizaran ese riesgo potencial de accidente.
Entre otras recomendaciones, la CIAF instó a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) a activar un nivel superior de supervisión que bloqueara el tren ante un riesgo de colisión a través de comunicaciones digitales por radio y revisar los protocolos de autorización en caso de un frenado de emergencia para evitar un accidente.