Cinco días de la acampada de Sol y todo apunta a una huelga general
DERECHO A LA VIVIENDA
La continuidad de la acampada se produce en medio de una creciente presión de las administraciones madrileñas para que sea desmantelada. La Comunidad de Madrid ha dado 48 horas a la Delegación del Gobierno para el desalojo o acudirá a los tribunales. El Gobierno insiste que la acampada se enmarca en el derecho de reunión.
La acampada de la Puerta del Sol afronta en la madrugada de este jueves su quinta noche consecutiva con la intención de resistir a la creciente presión institucional y convertir la protesta por la vivienda en un movimiento más amplio, con nuevas movilizaciones y llamamientos a una huelga general que incorpore otras reivindicaciones sociales.
La movilización, que comenzó el pasado sábado tras la manifestación contra el desahucio de Maricarmen Abascal, no ha dejado de crecer con el paso de los días y en las primeras horas de esta madrugada seguían llegando nuevos grupos de personas con más tiendas de campaña, que ya se cuentan por centenares.
El Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, principal impulsor de esta iniciativa, organizó en la noche del miércoles un acto público en el que se dio voz a diferentes luchas sindicales, más allá de la vivienda, con el ánimo de avanzar hacia una huelga general.
Tras el acto, los congregados se dispersaron en grupos, en un clima festivo y más relajado que la noche anterior, cuando la supuesta amenaza de una posible intervención de grupos de ultraderecha había tensionado la situación.
También durante la noche de este miércoles, la Real Casa de Correos, sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid y situada en la Puerta del Sol, se iluminó con la bandera de Ceuta como muestra de apoyo del Gobierno regional a la ciudad autónoma. Poco después, algunos de los acampados proyectaron una imagen de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, con el lema "Ayuso y Almeida, iros a la mierda".
Lo que comenzó de forma improvisada al término de la manifestación por Maricarmen se ha convertido en un campamento organizado, con calles y espacios propios, puntos de comida, zonas de reunión y asambleas.
TENSIÓN ENTRE LAS ADMINISTRACIONES
La continuidad de la acampada se produce en medio de una creciente presión de las administraciones madrileñas para que sea desmantelada. La Comunidad de Madrid ha dado 48 horas a la Delegación del Gobierno para ordenar el desalojo y ha advertido de que, si no lo hace, acudirá a los tribunales.
Además, el Ayuntamiento de Madrid ha advertido al delegado del Gobierno en la región, Francisco Martín, de "graves actos vandálicos" y de "daños al patrimonio histórico" que "suponen una actividad delictiva", así como de la presencia de adoquines y cuchillos que son una "clara amenaza para la seguridad ciudadana" en la acampada de Sol.
La Delegación del Gobierno insiste, por su parte, en que están "desarrollando las actuaciones que resultan procedentes". Francisco Martín ha señalado a los periodistas que van a continuar desarrollando sus actuaciones "procedentes", siempre "en cumplimiento estricto del marco normativo, como no puede ser de otra manera".
El delegado ha insistido en que la acampada de Sol se enmarca en el derecho de reunión y ha pedido colaboración entre las instituciones.