Las terrazas con jacuzzi rompen la calma en pleno centro de Sevilla: "Los turistas vienen de vacaciones, pero los vecinos tenemos que trabajar"

"Despierta Andalucía"

Los vecinos de un edificio del Casco Antiguo protestan por las molestias constantes y el ruido a deshoras de un edificio dedicado al alquiler turístico. Exigen un informe que certifique que estas instalaciones están autorizadas y son seguras. Nos lo cuentan en "Despierta Andalucía".

08 oct 2026 - 10:48

Los pisos turísticos con jacuzzi en las terrazas proliferan en el centro de Sevilla. Los vecinos de un edificio del Casco Antiguo protestan por las molestias constantes y el ruido a deshoras y exigen un informe que certifique que estas instalaciones están autorizadas y son seguras. Lo vemos en "Despierta Andalucía".

Bertha Ureña, portavoz de los vecinos, nos habla desde la azotea de su casa, en una calle estrecha, a apenas tres metros de distancia de las terrazas. "Primero tuvimos la construcción de las viviendas", recuerda, una obra que se prolongó durante tres años. "Yo creía que iban a venir familias a vivir, familias de toda la vida", explica, pero en su lugar al nuevo edificio comenzaron a llegar turistas.

Son en total cinco piscinas en un mismo bloque. Asegura que los visitantes usan los jacuzzis hasta altas horas de la madrugada, una situación insostenible debido al ruido constante durante las noches, que les impide descansar de manera adecuada para sus jornadas laborales diarias. "Todos los vecinos de esta calle estamos afectados", destaca, "a lo largo de toda la noche esto es lo que escuchamos: juergas, risas. A veces son extranjeros, a veces son nacionales y la verdad que es muy desesperante no poder descansar, porque si fuera un fin de semana dice uno 'bueno, pues ya está, mañana le digo a Pepe que no vuelva a hacer ruido, si fuera un vecino normal". Y añade: "Pero como son estos que vienen todos los días, cada uno con su gana de juerga, pues es que es horroroso, es horroroso".

"Aa ellos no les importa, porque vienen de vacaciones, y nosotros tenemos que trabajar'", continúa la portavoz de los vecinos, que asegura que "hay días que me he ido a trabajar al día siguiente después de haber dormido una hora, porque después de pelearme con medio mundo para que guarden silencio, te quedas alterado, te quedas mal".

Denuncia además molestias con equipaje, por el ir y venir constante de maletas con ruedas por unas calles pavimentadas con adoquines, y riesgo de incendio, ya que algunos turistas tiran colillas a las azoteas colindantes, algunas con toldos. Muchas casas tienen vigas de madera, destaca además Bertha Ureña: "como haya aquí un incendio se puede liar. En una calle tan estrecha no entraría un camión de bomberos de estos grandes con autobomba". "El riesgo que corremos es muy grande", concluye.

Los residentes piden al Ayuntamiento que certifique si la instalación está autorizada.

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