El impacto invisible de la soledad

"DESPIERTA ANDALUCÍA"

Sentirse solo influye en cómo percibimos nuestra salud: cuanto mayor es la soledad, peor es la valoración que las personas hacemos de nuestro estado de salud. Así se recoge en un reciente estudio que ha liderado Ana Padrón que este martes ha estado en "Despierta Andalucía".

13 oct 2026 - 13:06

La soledad no solo condiciona el bienestar emocional, sino que influye de manera directa en la percepción global de la salud física, mental y social. Según explica la socióloga Ana Padrón, existe una asociación estrecha entre el sentimiento de soledad y una peor valoración del estado de salud autopercibido. Esta vinculación opera mediante una dinámica bidireccional que puede llegar a interferir en la respuesta de un paciente ante tratamientos médicos y procesos de recuperación.

Al abordar el mecanismo de esta relación, la socióloga advierte que «sentirnos solos nos puede hacer entrar en pensamientos rumiantes, estar más hipervigilantes a lo que nos sucede y al contrario, sentirnos mal también puede provocar o limitar nuestras relaciones sociales, con lo cual están relacionados en [...] un círculo vicioso».

De este modo, la autopercepción de salud se ve directamente condicionada por la presencia de la soledad en la vida cotidiana.

La brecha de género: dolor y roles sociales

El estudio pone de manifiesto que la experiencia de la soledad y la salud tiene una marcada brecha de género. Aunque en la mayoría de los países las mujeres reportan sentirse ligeramente más solas que los hombres, la diferencia resulta drástica al cruzar la soledad con la salud autopercibida y el dolor. En el marco de la investigación, el 65% de las mujeres declaró padecer dolor al momento de responder la encuesta, frente al 50% de los hombres.

Ante estos datos, Ana subraya que el fenómeno responde a factores estructurales y sociales antes que biológicos: «esto no responde a cuestiones de sexo biológico, sino pues claramente tiene que ver pues con los roles y estereotipos de género, con las responsabilidades de cuidado y el resto de condiciones de vida que son diferentes entre mujeres y hombres».

Un problema emergente en adolescentes y jóvenes

Por otro lado, la investigación rompe con el prejuicio de asimilar la soledad únicamente con la vejez o con los entornos rurales aislados. Los datos revelan que actualmente son los adolescentes y los adultos jóvenes quienes presentan las tasas más elevadas de soledad percibida. Para comprender esta realidad, la experta enfatiza la necesidad de clarificar conceptos: «no es lo mismo estar solo que sentirse solo, aunque a veces pueda coincidir».

Mientras el aislamiento social se relaciona históricamente con la edad avanzada, el sentimiento de soledad se ha extendido transversalmente a todas las franjas de edad. Como concluye la socióloga, «la soledad evidentemente está teniendo diferentes rostros y está, como dice la Organización Mundial de la Salud, está afectando a toda la población».

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