Los pantanos andaluces, en situación crítica
sequía
El pantano de la Breña II apenas llega al 15 por ciento de capacidad, un mínimo histórico. El de Iznájar, uno de los mayores de toda la comunidad, está al 20 por ciento. La Cuenca del Guadalquivir está al 26%, la mitad de los últimos años.
Se garantiza el consumo humano pero peligran las campaña agrícolas.
Los regantes piden que se suspendan los cánones y tarifas que pagar por el mantenimiento y uso de los embalses.
Los pantanos apenas han notado la lluvia caída en los últimos días, menos generosa de lo que se esperaba en muchos puntos de Andalucía. Los de Córdoba son los que menos reservas tienen de toda la cuenca. El de la Breña II apenas llega al 15 por ciento de capacidad, un mínimo histórico, y el de Iznájar, uno de los mayores de toda la comunidad, está al 20 por ciento. El consumo humano está garantizado al menos durante dos años pero la falta de agua pone en jaque las campañas agrícolas.
La situación de la cuenca del Guadalquivir empieza a ser preocupante. Es la tercera mayor cuenca de todo el país, por capacidad, y la que cuenta con algunos de los pantanos más grandes. En Andalucía ocupa una gran parte de nuestro territorio. Los colores tierra señalan las zonas con mayor escasez de agua. Entre esas zonas está la cuenca del Guadalquivir. Esta semana los pantanos incluidos en este área están al 26 por ciento de su capacidad. Para que se hagan una idea: a estas alturas del año, los embalses deberían estar a un 53 por ciento, si tenemos en cuenta la media de los últimos 10 años.
La lluvia no ha caído como se esperaba este fin de semana en Málaga y la situación de sequía sigue siendo igual. Preocupa especialmente la falta de agua en el sistema Axarquía-Viñuela, donde sus reservas ya se encuentran por debajo del 20 por ciento de su capacidad.
Desde que empezó el año hidrológico el 1 de octubre han caído menos de tres litros por metro cuadrado mientras el año pasado en ese mismo periodo ya se habían recogido 30 litros. Se está en una situación muy complicada que afecta sobre todo a los cultivos de aguacates y mangos.
En los demás sistemas, la Concepción está al 48 por ciento de su capacidad y Guadalhorce-Capital entre un 27% y un 48%, como es el caso de la presa de Casasola y Limonero. Desde la delegación de agricultura se recuerda que ya se han comenzado actuaciones que se llevarán a cabo esta semana para usar en regadios aguas recicladas
La declaración de sequía por parte de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir supondrá la reserva de agua para uso humano, cuyo abastecimiento está garantizado durante al menos dos años. Pero también supondrá más restricciones al regadío, que lleva un año con los desembalses a la mitad.
LOS REGANTES PIDEN COMPENSACIONES
La federación de regantes Feragua ha pedido a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) la condonación de los cánones y tarifas para todos los regantes del Guadalquivir, así como otras medidas fiscales y económicas compensatorias para paliar los efectos socioeconómicos de la sequía.
Feragua ha hecho esta petición en la reunión de la Junta de gobierno de la CHG donde han recordado que todas estas medidas ya fueron aprobadas por el Gobierno de España en los años 2006, 2007 y 2008, con la cuenca del Guadalquivir en una situación similar a la actual, por lo que Feragua entiende que deben ser concedidas de nuevo en esta ocasión, “máxime si venimos de tres campañas con importantes restricciones", ha alegado.
En este sentido, ha recordado que la última campaña contó con una dotación de solo el 50 % de una temporada normal, lo que hizo que el sector arrocero solo pudiera sembrar la mitad de su superficie, condicionó la planificación de cultivos y ocasionó además caídas en la producción de entre el 20-30 % ”, según el presidente de los regantes andaluces, que ha insistido en que muchos productores han sufrido pérdidas esta última campaña.
“Para una explotación agrícola que se mueve en una rentabilidad de entre el 2 y el 5 % de su facturación, una disminución de la producción de estas características, a causa de la sequía, significa la pérdida de la rentabilidad económica, muy especialmente en los cultivos de menor valor añadido (muchos de ellos, de fuerte impacto social)”, ha afirmado José Manuel Cepeda.