Así se reinventa en redes sociales el pequeño comercio para impulsar sus ventas
INSTAGRAMERS
Noe, pescadera, y Emilio, carnicero, han encontrado en el ciberespacio un aliado para multiplicar sus clientes y sus ventas y así abrir al mundo el comercio de barrio.
El comercio tradicional se encuentra en un proceso de transformación para superar la merma de ventas. Ante este escenario, diversos comerciantes de mercados locales han decidido dar el salto a las plataformas digitales, utilizando las redes sociales como escaparate para abrir sus mostradores de barrio al público general y captar una clientela más amplia.
Uno de los ejemplos más destacados es el de Noe, una pescadera e instagramer en Málaga que utiliza los vídeos en internet para conectar con un público más joven y fomentar el consumo de pescado. A través de sus publicaciones, no solo comparte ofertas de temporada, sino que también ofrece un contenido pedagógico en el que enseña a limpiar el producto, elegirlo adecuadamente y evitar engaños en la compra. Esta estrategia ha generado un notable crecimiento en su puesto, permitiéndole pasar de una media habitual de 100 o 120 clientes diarios a picos de entre 300 y 500 compradores durante los fines de semana.
El impacto de este fenómeno se ha extendido a otros puestos vecinos del mismo mercado, donde profesionales como Emilio, dedicado a la carnicería, también se han sumado a la creación de contenido digital. A través de grabaciones en las que exhibe artículos estrella como el buey wagyu certificado, este comerciante promociona la calidad de su género y consigue atraer a compradores dispuestos a realizar trayectos de más de 45 minutos para adquirir sus productos.