La Guardia Civil sostiene que la rotura de la vía provocó la tragedia de Adamuz
tragedia ferroviaria
Canal Sur ha tenido acceso al informe definitivo de la Inspección Técnico Ocular del Instituto Armado, que detecta en la vía fracturada indicios físicos de un deterioro previo que desencadenó el descarrilamiento y posterior colisión de los trenes Alvia e Iryo.
Canal Sur ha tenido acceso al informe técnico de la Guardia Civil que confirma que el accidente de Adamuz fue por rotura de la soldadura. El informe definitivo de la Inspección Técnico Ocular del Instituto Armado detecta en la vía fracturada indicios físicos de un deterioro previo que desencadenó el descarrilamiento y posterior colisión de los trenes Alvia e Iryo. Esta tragedia ferroviaria le costó la vida a 46 personas y llenó de dolor a todo un país.
El origen de la tragedia se sitúa en el carril derecho de la vía 1 de alta velocidad de la línea Madrid-Sevilla, en el punto kilométrico 318+681. La inspección ocular no deja lugar a dudas: la soldadura entre un tramo nuevo y otro antiguo, con tres décadas de diferencia, saltó por los aires, se quebró por completo. Pero los agentes van más allá destacando que el carril no se rompió únicamente al paso del tren, acumulaba un daño anterior. Los peritos descubren en la base del raíl un vestigio de una grieta que llevaba tiempo incrementándose, hasta que no pudo soportar el peso ni la velocidad de los trenes, un detalle técnico decisivo para la fase de instrucción del caso. Eso provocó que se soltara la parte más nueva de los anclajes y girase violentamente hacia el exterior.
En sus conclusiones ponen de manifiesto de forma tajante que la infraestructura ferroviaria colapsó en cadena siendo en la traviesa número 100 el punto más complejo donde la violencia de la inercia llegó a arrancar un fragmento entero de vía de casi dos metros y medio de longitud, lanzándolo por el aire hasta empotrarlo contra el muro lateral de contención y golpear los tirante del motor del cambio de agujas. Como consecuencia, el primer coche del Alvia, que circulaba en sentido contrario, salió despedido de la plataforma y acabó empotrado contra un talud. El segundo coche se partió en dos mitades y los enganches entre los vagones quedaron segados. Por su parte, el Iryo, que circulaba por la vía donde se quebró el carril, derribó a su paso diez postes de la catenaria antes de detenerse. Una tragedia ferroviaria que le costó la vida a 46 personas y llenó de dolor a todo un país.