Los cementerios de Puerto Real y Chiclana permiten a las mascotas dar su último adiós a sus dueños
CÁDIZ
Ambos camposantos han arbitrado un protocolo que permite a las mascotas asistir al velatorio. Esto ayuda no solo a los animales a entender la pérdida sino que facilita el adiós al resto de familiares.
En Cádiz, el cementerio de Chiclana se une al de Puerto Real y permite también la despedida de mascotas de sus amigos humanos. Una iniciativa única en Andalucía y de la que solo en Cataluña existe algo similar.
Viven con nosotros, nos hacen reír, nos animan y son uno más de la familia. Pero un día sus amigos humanos desaparecen y sus ladridos y maullidos son tan incompresibles para nosotros como nuestro olvido para ellos.
José Luis Ferrer, de Cemabasa, recuerda que la muerte se acepta como un fin biológico normal pero las mascotas "lo que no entienden es el abandono, como le ocurrió a Canelo". Canelo esperó a su dueño a las puertas del hospital de Cádiz doce años, nadie le avisó de su muerte. Para que Canelo sea solo una historia emotiva el tanatorio de Puerto Real comenzó en mayo este protocolo al que ahora se une Chiclana.
Ferrer insiste en que "si huelen al propietario fallecido, al compañero de vida fallecido, lo entienden y aceptan el final de la vida pero lo que no entienden es que desaparezca de un día para otro, se sienten abandonados, crean ansiedad que se trata de evitar con este protocolo". Y cuenta que se han vivido "momentos muy emotivos porque, aparte bienestar animal, el familiar que acompaña al animal a despedirse también se siente reconfortado". Es el caso de la esposa de un finado a la que la compañía de su perrito Milú le hizo más fácil la despedida.
La despedida se produce en sala privada y tiempo limitado y con el máximo respeto a los usuarios que prefieran tenerlos lejos. Pero sí que tienen derecho. Al partir, un beso y un ladrido.