El desierto de Tabernas, campo de pruebas del róver que buscará vida en Marte
Almería
El vehículo de exploración espacial tiene seis ruedas autónomas y se mueve a una velocidad de un centímetro por segundo. Su llegada al planeta rojo está prevista para 2030.
La Agencia Espacial Europea (ESA), Airbus y diversos socios europeos realizan en el desierto de Tabernas (Almería) pruebas de un prototipo de vehículo explorador espacial, el Charlie, que está previsto que llegue a Marte en 2030. El robot tiene seis ruedas autónomas y se mueve a una velocidad de 1 centímetro por segundo.
Elegido porque reúne condiciones similares a las del suelo marciano, el paraje Las Lomillas, donde Steven Spielberg rodó la mítica persecución de tanques de 'Indiana Jones y la última cruzada', ha cambiado la magia del cine por la carrera espacial europea para convertirse en un terreno de pruebas de la misión ExoMars Rosalind Franklin, cuyo objetivo es buscar rastros de vida en el planeta rojo.
Durante las tres últimas semanas, la Agencia Espacial Europea y Airbus han desplegado a 15 personas sobre el terreno para probar este prototipo de ingeniería que replica la movilidad y el comportamiento del róver de vuelo europeo Rosalind Franklin. El objetivo principal de esta campaña de ensayos es entrenar a las cerca de 60 personas del centro de control situado en Turín (Italia) para que aprendan a coordinarse "como si fuera en Marte", según ha explicado sobre el terreno el responsable del equipo de pruebas de Airbus, Vincent Schaeffer.
La misión real, cuyo lanzamiento está previsto para 2028, se enfrentará a una enorme distancia, así que operar un vehículo en Marte representa un desafío monumental debido a las leyes de la Física. No existirá conexión directa en tiempo real entre la Tierra y el róver, ya que el tiempo mínimo para establecer comunicación será de unos veinte minutos debido a las limitaciones de la velocidad de la luz. Para solventar este abismo temporal, la misión dependerá del TGO (Trace Gas Orbiter), un relé europeo posicionado en la órbita marciana que actuará como enlace para triangular los datos hacia las estaciones terrestres.
Esta latencia obliga a prescindir del manejo remoto tradicional mediante palancas. En la simulación almeriense se aplica el mismo protocolo autónomo estricto que se vivirá en el espacio. Cada mañana, el equipo de Turín diseña un plan de actividades y lo envía a Almería. El equipo sobre el terreno se limita a cargar las instrucciones en Charlie y dejar que el vehículo se desplace y opere por sí mismo. La jornada operativa, denominada 'Sol', se reduce a una ventana útil de entre cuatro y cinco horas, ya que el rover, alimentado por paneles solares, requiere un periodo previo para encender sus sistemas y otro posterior para apagarse antes de la noche.
El prototipo Charlie está dotado de un completo arsenal de instrumentos representativos, desde cámaras en lo alto del mástil para realizar mapeos en 3D, hasta un sistema oculto bajo el chasis bautizado como CLUPI. Al ser una plataforma de ingeniería diseñada para forzar límites, es habitual que sus componentes sufran desgaste, por lo que el equipo presencial se encarga del mantenimiento y las reparaciones diarias.
Tras encadenar nueve días consecutivos de exigentes simulaciones sin registrar averías graves, la campaña en Tabernas llega este jueves a su conclusión con un balance calificado como un gran éxito. El ingeniero jefe de Exploración de la ESA, Benoit Pouffary, subraya que ExoMars supone una "oportunidad única" para hacer descubrimientos que "cambiarían la forma en que vemos nuestro universo". El verdadero hito de este vehículo consistirá en perforar hasta dos metros bajo la superficie marciana, donde las capas han quedado protegidas de la fuerte radiación del entorno espacial, ofreciendo "la mejor oportunidad de encontrar rastros de vida" a nivel molecular.