LOS REPORTEROS
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Vivir entre restricciones y confinamientos

12 millones de españoles viven o confinados o con restricciones

645 municipios de España viven a día de hoy con algún tipo de restricción

CANAL SUR MEDIA 17 October 2020

En este preciso momento, 12 millones de españoles, el 25%, o bien no pueden salir de su municipio o viven, estudian o trabajan en localidades abiertas pero con restricciones de movilidad y horarios. La segunda ola avanza sin remedio, y si la pandemia sigue su curso muy pronto casi nadie en este país podrá decir que no vio limitada, confinada o reducida su vida cotidiana en algún momento.

En Linares, Jaén, la pandemia está golpeando fuerte. Esta localidad jienense de 60.000 habitantes soporta una de las tasas de paro más altas de Andalucía, por encima del 30%. El confinamiento y las restricciones era lo que le faltaba a este municipio para agudizar un estado ya de por sí crítico.

En estas graves circunstancias, la gestión de la crisis sanitaria tampoco ha resultado fácil. Los alcaldes se enfrentan a un problema complejo y con frecuencia, lo hacen solos. Así lo cuenta a Los Reporteros el alcalde de Linares, Raúl Caro-Accino.

Confinados o no, con unas medidas u otras, 645 municipios de este país viven a día de hoy con algún tipo de restricciones. Entre ellos, no solo Linares, también Casariche y Écija en Sevilla, Almodóvar del Rio, en Córdoba, la localidad malagueña de Sierra de Yeguas y desde el miércoles, Granada, que ha puesto en compás de espera su vida universitaria.

Las comunidades autónomas toman la iniciativa y arbitran medidas sanitarias casi a diario. La pregunta es: ¿tiene los gobiernos regionales autoridad suficiente para hacerlo?. Hablamos en Los Reporteros con Fernando Álvarez-Ossorio y Ana Carmona, catedráticos de Derecho Constitucional.

El núcleo de la controversia es la ley en la que se basan las medidas que hoy se adoptan, una ley de 1986 creada en su día para responder a una epidemia concreta y localizada, no para contrarrestar una pandemia global y en avance constate.

La declaración del estado de alarma es lo que le ha permitido al gobierno central reinstaurar el confinamiento perimetral de Madrid y de otros ocho municipios de la comunidad, gobernadas o no por el partido popular, así que el conflicto persiste.

Naturalmente, el combate político que se libre en Madrid, por muy sonoro que resulte, no sepulta, por si solo, el verdadero problema: La ausencia de una legislación sanitaria mucho más precisa a la hora de establecer qué derechos fundamentales pueden o no suspenderse.

Cinco millones y medio de ciudadanos están actualmente confinados, y un buen número de ellos viven en pequeños municipios como Casariche, en Sevilla, el primero de Andalucía en confinarse en esta segunda oleada. El pasado 14 de septiembre su alcalde pidió a los vecinos que se encerrasen casa al dispararse los contagios. Una solución de emergencia que la Junta respaldaría, aunque dos semanas más tarde.

Sin vacuna a la vista, el sentido común debería ser la norma básica de convivencia. Porque el virus merodea y aguarda su momento. Así que, seamos sensatos. Un simple descuido puede provocar un contagio y un único contagio puede desembocar en un nuevo confinamiento. Y será nuestra vida cotidiana la que quede bajo ese peculiar y nefasto arresto domiciliario.

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