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En España entre treinta y cuarenta mil personas no tienen un hogar. Las entidades sociales Provivienda y Hogar Sí, promotoras en nuestro país del modelo Housing first -vivienda, lo primero-, han realizado un estudio que evalúa el impacto de los cambios que se dan en las personas que han dejado de vivir en la calle para acceder directamente a una vivienda individual y estable. Este estudio demuestra sus ventajas respecto al sistema tradicional de albergues o centros de acogida: el 96 % de las personas que acceden a una vivienda continúan en ella después de 18 meses, acuden de manera más frecuente a su médico de cabecera, no necesitan ir frecuentemente a urgencias, o si les llega una citación judicial, o cualquier requerimiento administrativo, se reducen considerablemente los costes de localización. En definitiva, la apuesta por el modelo Housing first le resulta más eficiente a la administración pública.
Gema Castilla, coordinadora de la Unidad de Causa de HOGAR SÍ, asegura que el modelo de acogimiento en albergues conlleva unos costes de mayor calado que una vivienda para una persona, aunque pudiera parecer lo contrario al acoger el albergue más población. El modelo tradicional de sinhogarismo se plantea como un modelo en escalera, donde de la calle pasas a un albergue, y del albergue a un centro de acogida o un piso tutelado. El modelo Housing First le da la vuelta a esa escalera, y directamente desde la calle a la persona se le otorga una vivienda, pero una vivienda con apoyos que determina el propio inquilino. Lo que este estudio viene a demostrar es que una apuesta real por la vivienda social y pública reduce los costes de los programas de acogimiento, para personas sin hogar, hasta en un 37 por ciento.
En España entre treinta y cuarenta mil personas no tienen un hogar. Las entidades sociales Provivienda y Hogar Sí, promotoras en nuestro país del modelo Housing first -vivienda, lo primero-, han realizado un estudio que evalúa el impacto de los cambios que se dan en las personas que han dejado de vivir en la calle para acceder directamente a una vivienda individual y estable. Este estudio demuestra sus ventajas respecto al sistema tradicional de albergues o centros de acogida: el 96 % de las personas que acceden a una vivienda continúan en ella después de 18 meses, acuden de manera más frecuente a su médico de cabecera, no necesitan ir frecuentemente a urgencias, o si les llega una citación judicial, o cualquier requerimiento administrativo, se reducen considerablemente los costes de localización. En definitiva, la apuesta por el modelo Housing first le resulta más eficiente a la administración pública. Gema Castilla, coordinadora de la Unidad de Causa de HOGAR SÍ, asegura que el modelo de acogimiento en albergues conlleva unos costes de mayor calado que una vivienda para una persona, aunque pudiera parecer lo contrario al acoger el albergue más población. El modelo tradicional de sinhogarismo se plantea como un modelo en escalera, donde de la calle pasas a un albergue, y del albergue a un centro de acogida o un piso tutelado. El modelo Housing First le da la vuelta a esa escalera, y directamente desde la calle a la persona se le otorga una vivienda, pero una vivienda con apoyos que determina el propio inquilino. Lo que este estudio viene a demostrar es que una apuesta real por la vivienda social y pública reduce los costes de los programas de acogimiento, para personas sin hogar, hasta en un 37 por ciento.
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