El dolor agudo es un síntoma de alerta pero el crónico es una enfermedad
Existen mecanismos fisiológicos sorprendentes, como la capacidad del cerebro para bloquear el sufrimiento ante traumatismos graves y el uso terapéutico del frío.
Muchas personas sienten más molestias cuando el tiempo cambia o en zonas donde el viento sopla con fuerza, como ocurre habitualmente en el área del Estrecho. El experto en el tratamiento del dolor, el anestesiólogo Antonio Pajuelo, analiza cómo el entorno influye en nuestro bienestar físico.
En la entrevista, el presentador, Roberto Sánchez Benítez, plantea dudas comunes sobre si el calor o la falta de hidratación aumentan nuestra sensibilidad nerviosa. Pajuelo nos confirma qué factores externos, como los cambios de presión atmosférica, tienen una base biológica real que afecta directamente a los nervios.
El video profundiza en las dolencias más frecuentes que sufre la población, donde el dolor lumbar ocupa el primer puesto en las estadísticas de las unidades especializadas. El doctor establece una distinción fundamental que cambia la perspectiva del paciente: el dolor agudo funciona como un síntoma de alerta, pero el dolor crónico es una enfermedad en sí misma, es una gran diferencia.
La conversación transcurre sobre la capacidad asombrosa del cerebro para desconectar la sensación de dolor en situaciones de peligro extremo o ante traumatismos graves; y también explora cómo el uso terapéutico del frío o la electricidad permite desensibilizar ciertos territorios nerviosos para ofrecer un alivio efectivo.
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