Eugenia, celosa de Victoria que ahora además de ser la mujer de Nicolás es también dueña del Edén, establece una alianza con Dª Adela Parreño, que enfrentada con su nuera ha abandonado la hacienda. Dª Adela piensa que Victoria es rara y esconde algún secreto. Su plan es repudiarla y devolverla a España en cuanto lleguen las noticias que ha solicitado de los Marqueses de Bracamonte.
Tampoco entre los recién casados no todo es armonía: Nicolás reprocha a Victoria que no llegara virgen al matrimonio lo cual deteriora su relación.
Morales por su parte sigue mostrándose cada vez más asustado y culpable por el incendio en el que murieron los Quintero. Los fantasmas del pasado le persiguen y la necesidad de descargar su alma atormentada le lleva a pedir confesión con el padre Octavio.
Trinidad intenta animar a Remedios que sigue postrada en la cama, sin salir y ni comer apenas. La joven encuentra en el esclavo alguien en quien confiar en estos momentos tan duros, máxime cuando la relación con su amiga está totalmente rota. Victoria en un golpe de efecto, la presenta como la anfitriona en la cena de recibimiento de Felipe Restrepo ante los hacendados que se organiza en El Edén.
Felipe Restrepo, ya en Santa Marta, entabla relación con el entorno de Nicolás y consiguen acercarse a Victoria para saber cuál es su situación. Enterado del matrimonio de Victoria, Miguel no llega a comprender porque ella ha dado ese paso, hasta que ella se lo explica: simplemente por vengar la muerte de sus padres. Miguel por su parte le confiesa que Miguel es su padre.