Los Reporteros
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Mi casa, mi oficina

Trabajar desde casa ha sido la fórmula imprescindible para sacar la jornada laboral adelante durante el confinamiento. Esta práctica, habitual en otros países, ha llegado con fuerza al nuestro pero: ¿Dónde está el difícil equilibrio que beneficie a todos?

Los Reporteros analizan el futuro del trabajo en casa con empresarios, trabajadores y sindicatos. Son los actores a tener en cuenta en la futura ley que regule el telegrabajo.

25 July 2020

Si antes del confinamiento eran pocas las empresas que apostaban por el teletrabajo, la pandemia lo ha convertido en una fórmula imprescindible para sacar la jornada laboral adelante. Queda regularlo, encontrar el difícil equilibrio que beneficie a todos, a trabajadores y empresarios.

Una de cada cuatro personas ha trasladado el trabajo a casa en el estado de alarma, una fórmula implantada ya en muchos países y que en el nuestro sólo llevaba a cabo el 5% de la población. Ahora la cuestión es averiguar cuántos empleados siguen dispuestos a teletrabajar y a cuántas empresas les sale rentable.

El Gobierno debate una ley con los agentes sociales para dotar de un marco legal a una situación que separa, con una fina línea, la cama de la oficina.

EL programa Los Reporteros nos da los puntos de vista de todos los implicados en el éxito de la regulación. Empresarios, trabajadores, sindicatos Gobierno...son los actores que deben armar una compleja normativa que regule lo que la pandemia ha convertido en realidad.

Es el caso de Mónica Merino. Es madre de tres niños pequeños y trabaja como periodista en el Ayuntamiento de la localidad sevillana de Guillena. Su día a día durante la pandemia ha sido como el de muchas personas que han compaginado vida laboral y familiar sin salir de cuatro paredes. Hablamos sobre todo de mujeres, que han sufrido mayor estrés y fatiga mental.

En la empresa de Javier Muñoz se derrocha juventud y emprendimiento. Hace 5 años, con mil euros en el bolsillo, comenzó junto a su socio Fernando un proyecto de informática e instalación de comunicaciones que hoy ya emplea a 11 personas. Su objetivo es ayudarnos a llevar adelante nuestra relación con las nuevas tecnologías.

Jesús Díaz es arquitecto, para él el teletrabajo no es nada nuevo. En su estudio son 22 personas, que trabajan ahora de forma semipresencial ,una fórmula que parece que va a ser la gran apuesta de futuro.

Al final, todo se reduce a un intercambio de productividad, que aporta el teletrabajador, por confianza, la que deposita el jefe. Y para que no haya lugar a dudas, hay que definir quién paga los costes de equipamiento, luz y wifi ... qué ahorro hay para ambas partes. El equilibrio no es fácil.

Es, sin duda, una de los conceptos del año, pero, no nos engañemos: el teletrabajo no es para todos. El 70% de nuestra economía (construcción, turismo, sanidad) necesita la presencia física. Tampoco es nuevo: ya fue descubierto hace siglos. El mismísimo Newton trabajó en su teoría de la gravedad desde casa, debido al confinamiento al que la peste bubónica sometió a la sociedad británica del siglo XVII. Doscientos años después, otro científico ya auguraba nuestro destino. Según la teoría de Darwin, el futuro de la humanidad está en la capacidad de adaptarse a los cambios y ahora es momento de demostrarlo.

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