Las restauradoras de la túnica del rey Fernando el Católico
La tarde, aquí y ahora
Se trata de las conservadoras restauradoras Araceli Montero y Rocío Magdaleno, dos expertas que trabajaron en la restauración de esa valiosa casulla, que se conserva en la Capilla Real de Granada.
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Hay personas que permiten que disfrutemos lo que se hizo hace siglos gracias a que restauran los desperfectos en obras de arte valiéndose de depuradas técnicas que pertenecen al campo de la conservación restauración.
Se han descubierto muchas obras de arte gracias a este tipo de personas. Se han recuperado colores, texturas y materiales secretos.
Es un trabajo de gran responsabilidad, porque entre otras cosas, si se equivocan, el desperfecto no tiene solución.
Se hacen estudios previos antes de intervenir una obra, se data, se averigua la procedencia, y se dispone de medios físicos y científicos de examen como pueden ser las radiografías o la reflectografía.
A veces se trabaja en condiciones muy duras, ya que obras como retablos, mosaicos o murales deben se restauradas insiitu, pues no pueden ser trasladas al museo. No ocurre así con pinturas, esculturas, textil o papel.
La obras han sufrido mucho, sobre todo por los humos de los candiles y las velas que se utilizaban antiguamente, ya que han hecho que se ennegrezcan mucho.
Se trabaja con muchas garantías, basadas en estudios hechos previamente por químicos, biólogos y los restauradores.
Lo que más perjudica a la obra que se va a restaurar son los cambios de temperatura y humedad al extraerla de un sitio para ser trasladada a otro.
Estos profesionales tienen que tener un criterio muy serio para diferenciar el original, de la intervención. No se toca nada de la pintura original. A veces es como si se tratara de una microcirugía.
Afirman estas dos conservadoras restauradoras que el nivel de España para conservar su patrimonio es muy notable. Se hace con medios humanos y técnicos que no tienen nada que envidiar a los que se utilizan en el resto de Europa.