(SIN TERMINAR EN CONSTRUCCION) "Andaluces x España" viaja hasta la localidad barcelonesa de Casteldefels
En "Andaluces x España" CASTELLDEFELS, PRÓXIMO DESTINO DE ‘ANDALUCES POR ESPAÑA’
Alrededor de un millón de andaluces emigraron a Cataluña durante los años cincuenta, sesenta y setenta. Para los recién llegados, su tierra de acogida se convirtió en la novena provincia andaluza. A día de hoy, muchos de esos
emigrantes que se instalaron allí han echado raíces y ya va por la tercera generación de andaluces en Cataluña.
Es el caso de Castelldefels, a unos 18 kilómetros de Barcelona, donde casi un diez por ciento de su población actual es andaluza; unos cinco mil vecinos, algo así como los habitantes del municipio sevillano de Cazalla de la Sierra o La
Guardia, en Jaén. El próximo lunes 30 de octubre “Andaluces por España” viaja a Castelldefels, donde conoceremos la historia de cinco andaluces viven en esta localidad del Bajo Llobregat.
JOSEFA
Nuestra primera andaluza es Josefa, de Rota, Cádiz. Después de casi cincuenta años, Josefa confiesa que sigue añorando su tierra como el primer día. Tan es así que es capaz de prepararnos, a falta de hurta en el mercado,
una hurta a la roteña… con corvina!!! Llegó a Castelldefels con 20 años, con su marido, que es de Écija. Se conocieron en Rota, donde él fue a trabajar. Cuando volvió de la mili se casaron y se fuero de viaje de novios a Barcelona, y allí se quedaron. Desde que llegó a Castelldefels, hace ahora 49 años, no hay un solo día que no se acuerde de Rota. Los primeros años allí fueron muy difíciles y lloraba todos los días porque quería regresar.
PEPE SOTO
Pepe presume de haber nacido en el mismo hospital donde murió Manolete, en
Linares. Allí vivió parte de su juventud, donde soñó con llegar a lo más alto del
toreo. Y lo intentó como maletilla, junto a Palomo Linares, Curro Vázquez o
José Fuentes, hasta que una cornada le hizo ver los toros desde la barrera.
Aventurero empedernido, cantante, marinero, buscador y sobre todo,
hostelero… en Castelldefels ha regentado durante años junto a su esposa uno
de los restaurantes italianos más populares de la localidad. Hoy, ya jubilado,
Pepe sigue disfrutando y viviendo sus raíces andaluzas a través de un
programa de radio semanal, “Aires del Sur”. De su mano conoceremos a Paco,
de Almería, y con ellos aprenderemos el secreto del tallicón, uno de los platos
típicos de Castelldefels.
Mª CARMEN RODRÍGUEZ
Mª Carmen Rodríguez es de Écija y lleva 39 años en Castelldefels.
Curiosamente el primer andaluz de Écija que llegó a Castelldefels fue el padre
de su marido, que tenía 11 hijos, y tuvo que buscar fuera de Andalucía un
futuro para ellos.
Antes de casarse con su marido, que vivía desde niño en Castelldefels,
estuvieron tres años carteándose. Finalmente decidió casarse y se marchó a
vivir a Castelldefels, pero le costó mucho adaptarse. No superaba estar
separada de su familia y sobre todo de su madre.
Con ella visitamos el barrio donde vivieron todos los andaluces que llegaban en
los años 50, 60 y 70 a Castelldefels, el barrio de Vistalegre.
DIEGO FLOR
Nació en Medina Sidonia, tiene 76 años y ha trabajado siempre de peluquero.
Tras hacer la mili, con 24 años, se marchó a Barcelona. Allí llegó como barbero
y trabajó en barberías de Barcelona.
Tenía 17 años cuando conoció a su mujer en Medina Sidonia. Ella tenía sólo 13
años. Desde entonces se hicieron novios.
Al poco de llegar él a Barcelona se casó con su mujer. Al principio vivieron en
el barrio gótico de Barcelona y se acabaron mudando a Castelldefels para abrir
su propio negocio, Peluquería Flor, que hoy sigue abierta, pero regentada por
unas antiguas trabajadores de Diego.
Tanto él como su mujer, a la cual conocemos también, añoran mucho su tierra.
Tienen una casa que han hecho al estilo andaluz y ella cocina sólo platos
andaluces.
ANA BORREGO
Ana es de La Roda de Andalucía, tiene 90 años y lleva 57 años en
Castelldefels. Cuando era joven, en su pueblo, trabajó como costurera.
Aprendió a coser con una prima de su madre que era modista. Dice que se le
daba muy bien.
En 1960 trasladaron a su marido, que trabajaba en RENFE, a Castelldefels.
Primero se fue él sólo. Después se fue ella con sus dos hijos. Trabajó
planchando en la casa del médico de Castelldefels y luego casi de secretaria.
Es muy sociable y simpática. Muy vital y dicharachera.
A pesar de que lleva más de media vida allí, dice que las raíces no se pierden
así como así. Mantiene su acento y ha trasmitido a sus hijos y a sus nietos su
amor por Andalucía y sus tradiciones.