Este experto en el sistema ferroviario español insiste en "Despierta Andalucía" en que el tren es un medio de transporte seguro y que el problema está la prestación del servicio.
Denuncia "un frenesí de hacer obras sin orden, transparencia ni criterio" y que "Adif nunca cumple los plazos".
Alberto García Álvarez es doctor ingeniero especializado en infraestructuras del transporte y conoce al dedillo el sistema ferroviario español, al que ha estado vinculado durante décadas en su carrera profesional. En "Despierta Andalucía" analiza las deficiencias recurrentes que se están produciendo en el funcionamiento de los trenes.
Ante todo deja claro que "el ferrocarril es seguro y la gente puede confiar, no hay un problema de seguridad", afirma con rotundidad. "Hay que separar la seguridad del servicio prestado y es cierto que el servicio tiene una deficiencia de calidad impresionante".
Y a la pregunta de porqué se produce esa deficiencia en el servicio, García Álvarez lo achaca, en gran medida, a la "gobernanza" del sistema ferroviario. "La separación entre Renfe y Adif ha sido demoledora. Esto ya se ha visto a lo largo de los años y hay que repasarlo". Pone el ejemplo del Reino Unido, que revirtió esa separación en su ferrocarril. En España, defiende, debería plantarse volver a "juntar en una entidad única la infraestructura y el principal operador de servicios y eso no impide que haya competencia", añade.
En cuanto a los retrasos en obras como la que se está llevando a cabo en la línea de alta velocidad de Málaga en Álora, este experto considera que no es excepción. "Adif nunca cumple los plazos de obras. No todo se puede controlar pero no es admisible que esto sea recurrente".
Lo que tiene claro García Álvarez es que el sistema ferroviario español no tiene un problema de "falta de inversiones". Por el contrario, considera que "hay que hacer menos obras, nos hemos emborrachado de obras, Adif con fondos europeos está haciendo muchas obras que no aportan nada y suponen un consumo de recursos importante".
Es más, considera que habría que "parar todo lo que no sea urgente y dedicar los recursos" a mejoras que sean prioritarias para el buen funcionamiento del servicio. "Se hacen obras innecesarias, incongruentes, sin planificación, un frenesí de hacer obras con una falta de orden, de transparencia y de criterio, que no solo gastamos dinero a lo tonto sino que los recursos se están distrayendo de cosas más importantes", argumenta.