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Allá donde estés: el drama de los desaparecidos

En España hay 4.685 casos de personas desaparecidas sin resolver.

Sólo en Andalucía se denunciaron 2.883 desapariciones en 2020. 

Los Reporteros habla con las familias y son testigo directo de la búsqueda de un desaparecido.

CANAL SUR MEDIA 9 May 2021

El caso del presunto secuestro de las pequeñas de Tenerife vuelve a poner el foco en el tormento de las familias de desaparecidos. Cada año se presentan más de 16.000 denuncias. La lista es larga y los motivos diferentes. Aunque la mayoría de expedientes se aclaran pronto, hay una parte que perdura en los registros durante años. Más de 4.500 desapariciones están por resolver. Comprobamos cómo se investigan estos casos y asistimos a la búsqueda de una persona a la que se perdió el rastro hace tiempo. También hablamos con las familias que esperan impacientes el Estatuto que está punto de tramitar el Congreso, en el que verán amparados derechos y demandas

Ojos ante el abismo, intentando atisbar sobre las mascarillas de cuantos se cruza un gesto, un rasgo que le conduzca a su hijo. En alerta constante. Así afrontan la ausencia los que tienen algún familiar desaparecido, pendientes de un teléfono que no suena, de alguna novedad que permita encontrarlos, de encontrar sus cuerpos al menos.

La lucha es dar con sus ser querido y que les olviden, su condena. No se dan por vencidos, por pocos que sean los hilos de los que tirar.

Acompañamos a la Guardia Civil en la búsqueda de un desaparecido de larga duración. Atravesamos una finca, en plena sierra norte de Sevilla, hasta llegar al lugar señalado por los investigadores. La operación se presume compleja, de ahí que intervengan distintos grupos especializados en rescates.

Una pista de última hora, un nuevo testigo, un cabo suelto que acaba por aclararse pueden en cualquier momento dar un vuelco a una investigación. En esta ocasión, unas pesquisas sólidas han impulsado la búsqueda de un hombre mayor que desapreció hace tres años en El Castillo de las Guardas, en Sevilla. Hoy se le busca en un amplio despliegue de la guardia civil.

Se trata de Cándido Wandelmer. Tenía 78 años cuando desapareció un día que fue a recoger espárragos. Peinaron la zona para encontrarle pero no hallaron rastro alguno. Un enigma, como si le hubiera tragado la tierra. Sufría Alzheimer, enfermedad que está detrás del 40 por ciento de las desapariciones de personas mayores.

"Se le ha buscado en momentos coetáneos a la desaparición. Actualmente ha habido nuevas pesquisas que nos indican que hay que buscarle nuevamente, cosa que estamos haciendo aquí hoy. Se abren todas las posibilidades pero nos mantenemos cautos", dicen los investigadores.

Sergio Molina Monge, Cabo Primero SEREIM cuenta que "participamos muchas veces en búsqueda de personas mayores. Por desgracia son las que más se despistan o se extravían. Cuando la morfología del terreno se complica un poco, hay pozos, hay balsas de riesgo donde hay que mirar, hace falta tener conocimientos técnicos de uso de cuerdas, moverse, destreza, material apropiado pues entonces las demás unidades solicitan nuestra presencia para echarles una mano en estas funciones".

Tras un primer intento fallido de búsqueda en un pozo, con maniobras complicadas y peligrosas, caminamos al segundo pozo, veremos más adelante si allí tenemos más suerte. Son momentos de frustración, la misma que atormenta y nos traslada los padres de Paco Molina, el joven al que hace seis años se le pierde la pista en esta estación de Córdoba. Las cámaras no le captaron pero hay quienes aseguran que le vieron subir a un autobús dirección a Madrid. Sin maleta, sin dinero, con un móvil que dejó de tener señal desde entonces

Su padre, Isidro Molina, explica que "Paco lleva desaparecido seis años y multitud de veces hemos estado andando por esta estación buscándolo, buscando cualquier cosa que nos lleva al paradero de Paco. Seguimos pagando la línea de Paco con la esperanza de que se encienda algún día y le dé una línea de investigación a la policía. Si ellos siguen investigando es porque tienen o ven la posibilidad de encontrar a Paco y eso nos da toda la esperanza del mundo".

Como el de otros muchos, su caso está sobreseído provisionalmente pero la policía persiste. Trabaja con dos hipótesis: que hubiera abandonado Córdoba y que jamás hubiera salido de allí. La investigación la han ampliado al entorno de personas mayores con las que se relacionaba. En ese afán de dedicar la vida entera si hace falta a buscar a Paco, han convocado multitud de actos y difundido su rostro sin cesar

Señales y pistas falsas que añaden más dolor al calvario de estas familias. Como cuenta su madre, Rosa Sánchez, "cuando ocurre esto es como si cayera una bomba. Tu vida se paraliza, no sabes cómo seguir. Esto es una angustia permanente, peor que un duelo de alguien que fallece, que lo pasas muy mal, pero sabes que es el final, aquí no se ve el final nunca porque yo no sé qué final voy a tener

Sentimientos que corroen a las familias con expedientes sin resolver. El tiempo corre en contra y a muchos los va aparcando en el olvido. Es el caso de Josué Monge, el niño de Dos Hermanas, que se esfumó con su bicicleta hace ahora 15 años. Su madre ha acabado por huir de micros y cámaras. Como otros, dice sentirse agraviada por un trato desigual que la policía niega. La hipótesis principal es que su pequeño fuera asesinado por el padre. A ninguno de los dos se les ha vuelto a ver desde entonces

Preguntamos a la policía si cree que una persona puede desaparecer sin dejar rastro. Según  Julia Pérez, Jefa Homicidios y Desaparecidos de Sevilla, "desde mi punto de vista, no. Es verdad que a lo largo de la investigación se puede perder el rastro pero siempre hay un indicio, una prueba que nos lleva al paradero de una persona. Nosotros nunca, nunca dejamos de investigar una desaparición y menos una desaparición como la de Josué. Para nosotros todos los desaparecidos tienen la misma importancia y todos los recursos son iguales para todos. Siempre se va a estar investigando y haciendo gestiones. Que no salga en televisión, en los medios de comunicación, no significa que nosotros no lo estemos trabajando.

Entre esas gestiones está el descartar que el desaparecido figure entre los más de tres mil cadáveres que en España están sin identificar. Para ello deben atar cabos con la policía científica. Crucial es actuar en los primeros minutos de la desaparición y aplicar las nuevas tecnologías. La clonación del móvil de Miguel Carcaño, que acaba de aprobar un juez, podría permitir dar con el paradero de Marta del Castillo doce años después del crimen. Ya lo vimos con Diana Quer.

Los resultados pueden llegar a ser increíbles pero requiere de especialistas y, sobre todo… dinero. Paco Lobatón, presidente de la Fundación QSD Global entiende que "ahora mismo estamos hablando de algo más de 4.000 casos sin resolver. Es una cifra insoportable y creo que debe soportarse con más recursos. El estatuto de la persona desaparecida está a punto de entrar en el ámbito parlamentario. Es un objetivo fundamental para cubrir carencias y dar rango de ley a todas la necesidades que plantea la desaparición de una persona, en términos policiales, judiciales…Es posible avanzar en la cobertura psicológica, jurídica… económica en algunos casos. Es necesario, es imperativo".

En los despachos, en la calle…la lucha continúa.. también en fincas como ésta donde hoy buscan a Cándido, el anciano desaparecido. El buzo está a punto de bajar al segundo pozo. Con él volvemos para acabar este reportaje. De nuevo, sin suerte. Es un callejón sin salida, que no significa que no haya una puerta que no se pueda abrir.

Con ese espíritu se marchan, sin tirar la toalla, al saber que, tras cada desaparecido, hay una familia rota que pide auxilio. Vidas paralizadas, sin paz ni descanso, desde ese día que, de repente, dejaron de ver a su ser querido, aferradas a la esperanza pero atrapadas en la amargura del no saber dónde están, cómo ni por qué desaparecieron

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