Juan Miguel Vega: "Un ser excepcional que vivió humildemente"

Comunicación RTVA 22 September 2020

Excmo Señor Alcalde; ilustrísimos señores y señoras capitulares; presidente y miembros del Consejo de Administración de la RTVA; Director General de la RTVA, familiares, amigos y compañeros de nuestro queridísimo Bernardo Castro.

Creo que fui uno de los últimos, sino el último, que vio a Bernardo el fatídico día de su muerte antes de que se marchara de las instalaciones de Canal Sur Radio para no volver jamás. Nos despedimos con el tratamiento que durante años nos habíamos dado: Hasta luego, hermano. Bernardo era mi hermano.

Quienes tuvimos la dicha, no ya de llegar a ese nivel de trato que yo tuve el privilegio de alcanzar con él, siquiera de conocerlo no podemos evitar sentir en este acto una extraña paradoja emocional. Por un lado, experimentamos la inmensa tristeza de constatar una vez más que ya no está entre nosotros, pero también la infinita felicidad y el enorme orgullo de comprobar que la ciudad que amaba, la ciudad que amamos, conservará su recuerdo para siempre. Para ese siempre provisional, que es el del tiempo que medimos los seres humanos.

En estas breves palabras, quisiera, en primer lugar, dar las gracias al Excmo Ayuntamiento por haber sido receptivo a la petición que le hicimos tantos colectivos ciudadanos para que este lugar fuera rotulado con el nombre de nuestro querido Bernardo. Además de agradecérselo, también quiero felicitar a los miembros de la Corporación Municipal por haber ejercido en este asunto de lo que en su esencia es y debe ser; la representación cabal de la Ciudad de Sevilla. En los detalles, en estos detalles, Sevilla siempre está a la altura. Y ustedes han estado a la altura de Sevilla.

Muchos de los que a partir de hoy pasen por este lugar, se preguntarán seguramente quién fue Bernardo Castro. Aquellos que se tomen la molestia de averiguarlo obtendrán la grata recompensa de descubrir a un ser excepcional que vivió humildemente. Sus compañeros de Canal Sur Radio, en general todos los de la RTVA, porque nos conocía a todos, podríamos contar mil cosas de él. De la responsable eficiencia con la que hacía su trabajo; del buen talante con el que todo lo encajaba; de cómo se volcaba con el compañero que estuviera en apuros.
Bernardo fue un hombre sencillo cuyo ejemplo de bondad y grandeza de espíritu ayudará a muchos a reconciliarse con el prójimo. Se merece éste y todos los homenajes que le hagan.

El Parque de María Luisa es el cofre donde Sevilla guarda, como un tesoro, sus mejores recuerdos. No puede haber pues lugar más idóneo para preservar el de un ser de luz como fue Bernardo. Igual que le ocurrió a él, aquí también se quedó para siempre nuestra infancia. El espíritu del niño que fuimos sigue echándole arbejones a las palomas de la Plaza de América, correteando entre los surtidores de las fuentes, escondiéndose entre las plantas trepadoras que en la memoria todavía ocultan el monumento a Bécquer y subiendo de dos en dos los escalones del monte Gurugú. A todos ellos, a todos nosotros, Bernardo nos llevará a partir de hoy de la mano a través de esos senderos de albero amarillo que recorren el parque contando la historia de esta ciudad, que es nuestra propia historia. Una historia escrita en el aire de Sevilla, donde este hermoso mediodía, con la tinta dorada de la luz del Domingo de Ramos, ha quedado también grabado para siempre un nombre; el de Bernardo José Castro Martín.

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