Entre los chimpancés, y más en las comunidades grandes, es habitual que se formen subgrupos. Y la de Ngogo es la más grande, llegando hasta los 200 individuos. Pero las relaciones entre los miembros de estas agrupaciones de la misma comunidad son muy fluidas: un ejemplar puede quedarse en uno un año e irse a otro el siguiente, suelen juntarse cuando van de vigilancia de las fronteras, las crías que nacen lo son de toda la comunidad y los encuentros tienden a ser afectuosos. Pero desde 2015, el paraíso se fue resquebrajando.