La UME mantiene la esperanza de rescatar más supervivientes en Venezuela
"Días de Verano"
Después de sacar de los escombros a dos personas con vida, el sevillano Antonio Diosdado explica que siempre trabajan con la mentalidad de que las víctimas siguen vivas. 'En Días de Verano' ha contado a Fran López de Paz que, a pesar de que después de las primeras 72 horas es más difícil que haya supervivientes, los esfuerzos se van a mantener. Recuerda que en Turquía salvaron a una familia 5 días después del terremoto.
Desde La Guaira, la zona más devastada por los terremotos de Venezuela, el cabo primero de la UME Antonio Diosdado ha celebrado el rescate con vida de dos personas que estaban sepultadas bajo los escombros. En "Días de Verano" ha subrayado que el equipo no pierde la esperanza de salvar más vidas, a pesar de que las dificultades son mucho mayores pasados los tres primeros días tras el seísmo. Pero no sería la primera vez, ya que ocurrió hace tres años en Turquía. Por eso mantienen el mismo espíritu de trabajo y las esperanzas intactas.
Este sevillano de Dos Hermanas explica que han viajado con 8 perros especializados en localizar personas vivas. Pero también con otros dos canes entrenados para buscar cadáveres, ya que es necesario recuperar esos cuerpos y entregarlos a las familias cuando es posible. El trabajo de los perros es fundamental para marcar las zonas de trabajo, cuya seguridad debe ser reforzada antes de comenzar el rescate. "Sin rescatador no hay rescate", subraya Diosdado.
Otro elemento fundamental son los geófonos. Unos sensores que permiten escuchar si hay sonido bajo los escombros. A través de ellos se lanza un mensaje allí donde se cree que puede haber alguien con vida, para pedirle que grite o haga ruido para poder establecer una localización precisa. Cuando hay respuesta se disparan las emociones y las acciones que pueden culminar con un rescate exitoso.
Este cabo primero de la Unidad Militar de Emergencias está encargado de coordinar sobre el terreno a los equipos de ayuda internacionales. Explica que es necesario contar con un reconocimiento de Naciones Unidas para poder operar sobre el terreno, cuando el país afectado solicita la activación del protocolo de ayuda. O bien suscribir un acuerdo bilateral de cooperación. Una vez en la zona, las autoridades locales marcan áreas prioritarias de actuación, como primeros observadores de los daños provocados por la catástrofe natural. Entonces se establecen centros de recepción y de coordinación, para lograr la máxima eficacia.
Antonio Disdado ha comentado la dificultad en las primeras horas para desplazarse por La Guaira. Por un lado, por los ciudadanos venezolanos que deambulan buscando un lugar más seguro tras haber perdido sus casas o tratando de localizar a familiares. Por otro lado, sus compatriotas de lugares cercanos menos afectados, que se han lanzado a prestar ayuda. Y por otro, los equipos de rescate y asistencia del Estado y de organizaciones humanitarias, intentando llegar a los lugares más críticos. Un descontrol que ha logrado atenuarse conforme van pasando las horas, y a pesar de que se están produciendo réplicas que vienen a complicar aún más la situación.