Paco Azorín estrena una 'Aida' inspirada en Kubrick, "clásica pero contemporánea a la vez"

"La mañana de Andalucía"

El director de escena presenta en el Teatro de la Maestranza de Sevilla una ambiciosa coproducción internacional, que se preestrena este miércoles ante público joven, y en la que participan más de de 300 personas. Serán seis funciones en este mes de junio.

17 jun 2026 - 13:19

A pocas horas del preestreno, Jesús Vigorra ha contado en el estudio de "La Mañana de Andalucía" con el director, escenógrafo e iluminador Paco Azorín, muy satisfecho con su Aida. Se estrenará este sábado 20 de junio en el Teatro de la Maestranza de Sevilla. Dice Azorín, que es una rompedora y a la vez respetuosa versión de esta conocidísima obra, una de las óperas más representadas de la historia. El montaje, concebido como una coproducción internacional liderada por la capital hispalense, propone un enfoque conceptual que fusiona el clasicismo con la ciencia ficción. "Vamos a ver una Aida clásica y contemporánea a la vez", ha explicado el creador, detallando que su propuesta cuenta con un nuevo plano narrativo inspirado en su director cinematográfico de cabecera, Stanley Kubrick, y en la película 2001: Una odisea del espacio.

La trama de esta nueva producción arranca de manera sorprendente en un futuro distópico, concretamente en el año 3001, desde donde un viajero del tiempo encarnado por un funambulista se traslada al Egipto del 1500 a.C. Según nos cuenta Azorín, este personaje "viaja a través de su cable en el tiempo" para conocer "una cosa que en el 3001 ya no existe y que es un sentimiento brutal que sienten las personas entre ellas y que hace que muevan montañas y es el amor". Para lograr este impacto emocional en el espectador, el director ha decidido despojar la puesta en escena de los excesos ornamentales que suelen acompañar a este título y asegura que "ya no nos hacen falta elefantes para conmover al público, nos hace falta una historia, una historia muy bien contada, una historia contada desde lo visual, desde lo emocional".

El colosal espectáculo moviliza a más de 300 personas, sumando músicos, coro, solistas y técnicos. Con este despliegue, Azorín busca desafiar la mirada del público operístico, habitualmente etiquetado como conservador, e invita a los asistentes a desprenderse de prejuicios. "Yo lo que planteo es que se acerquen al escenario con la curiosidad de quien va a descubrir algo nuevo, con la mirada de un recién nacido, con la curiosidad intacta de un niño", ha defendido con vehemencia el director. Nos confiesa, además, que su objetivo último es lograr que los espectadores "dejen por un rato sus pantallas, sus malditas pantallas, y se emocionen con la música de Verdi".

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