El necesario Ministerio de Consumo

LA VOZ DE VIGORRA

El futuro Ministerio de Consumo
JESUS VIGORRA
10 ene 2020 - 00:00

De lo que hasta el momento conocemos de la formación del nuevo gobierno, al margen de los nombramientos de ministros, ministrables y ministriles, lo más novedoso y a la vez importante es la creación de un Ministerio de Consumo. Desconozco si Alberto Garzón es la persona indicada para esta encomienda -después de Leire Pajín y Angel Acebes, cualquiera puede ser ministro- pero eso no resta mérito a una ocupación tan necesaria como la de canalizar las quejas y reclamaciones de los ciudadanos cuando ven sus derechos atropellados y no saben dónde acudir.

Con la excepción de que en algún ayuntamiento o en alguna comunidad autónoma haya alguien que asuma la defensa de los consumidores, las oficinas de consumo no sirven para nada. Solamente para distraer a personal y mover papeles. Sé de lo que hablo (los parroquianos, también) y conozco el funcionamiento de las OMIC y el destino de las quejas que reciben: es predicar en el desierto. Hoy en nuestra sociedad los ciudadanos están muy perdidos, desarmados y desamparados frente a las multinacionales, las empresas de servicios y las administraciones públicas. Y si en su desesperación acuden al Defensor del Pueblo viene a ocurrir lo mismo.

Como muestra de lo que digo repasaré algunas de las situaciones en las que los ciudadanos vienen sintiéndose más desasistidos. Acordémonos de las clausulas suelo que tumbó el Tribunal de Luxemburgo mientras en este país se acumulaban los lamentos y reclamaciones y nadie hacía nada; o qué decir de las participaciones preferentes; o de las tropelías de las empresas de telefonía que hace unos años fueron inmisericordes con sus clientes; o de las empresas automovilísticas; o las aseguradoras en cuanto surge la mínima complicación; o del abuso de las suministradoras de energía; o del laberíntico mundo de las compañías aéreas, aún más enrevesado cuando son 'low cost', si hay que reclamar una pérdida de equipaje o un vuelo cancelado. Y no digamos el indignante silencio administrativo de la Administración pública, ya sea nacional, autonómica o local. Con tal de que quieran currar, no le faltará faena al nuevo Ministerio de Consumo, tan necesario en una sociedad tan sorda como insolidaria.

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