Luto en el flamenco por la muerte prematura del guitarrista Miguel Salado
El mundo del flamenco despide a Miguel Salado, guitarrista y compositor nacido en Jerez de la Frontera en 1981, que ha fallecido a los 44 años tras una prolongada batalla contra el cáncer de mama. El funeral se celebra este viernes 12 de junio a las 18:30 horas en la Capilla del Tanatorio Albia de Jerez de la Frontera. Reconocido por su calidad artística y su carácter cercano, afrontó la enfermedad con una actitud de fortaleza y optimismo que mantuvo hasta el final. Salado desarrolló una sólida trayectoria como guitarrista de acompañamiento, una faceta en la que alcanzó gran reconocimiento dentro del flamenco. Procedente de una familia estrechamente vinculada a dos de las sagas más influyentes del cante jerezano, los Lara y los Peña, comenzó su relación con la guitarra a los nueve años, cuando recibió de manos de su tío Juan el instrumento que marcaría el rumbo de su vida.
A lo largo de su carrera puso su toque al servicio de algunas de las figuras más destacadas del flamenco contemporáneo. Compartió escenario con artistas como José Mercé, Paco Cepero, Aurora Vargas, Manuel Moneo, Rancapino, El Torta, Chocolate, Pansequito, Capullo de Jerez, Jesús Méndez y Antonio Reyes, entre otros. También acompañó a reconocidos bailaores como Joaquín Grilo, Merche Esmeralda y Carmen Cortés, además de participar en la gira Corazón Congelado de Pastora Soler.
Su trayectoria artística incluyó igualmente colaboraciones discográficas con diversos referentes del género y su participación en el proyecto Nueva Frontera del Cante de Jerez 2008, distinguido por el Festival Internacional del Cante de las Minas como la mejor producción discográfica del año. Con su formación Al compás de Jerez llevó el flamenco a escenarios nacionales e internacionales, actuando en citas de prestigio como la Bienal de Sevilla o el Festival de Música de Berlín.
La pandemia marcó un punto de inflexión en su carrera. Tras años dedicado principalmente al acompañamiento, comenzó a desarrollar una faceta más personal como compositor e intérprete. Impulsado por el productor José Luis Espinosa, inició la creación de un proyecto en solitario que debía materializarse en su primer álbum. De aquel trabajo llegó a ver la luz Bahía de Cai, primer adelanto de un disco que finalmente quedó inconcluso.
Fue precisamente cuando avanzaba en esta nueva etapa artística cuando recibió el diagnóstico de cáncer de mama, una enfermedad poco frecuente en hombres. Lejos de rendirse, Salado convirtió la experiencia en una lección de vida que compartió públicamente con serenidad y esperanza. En una de sus últimas entrevistas reflexionaba sobre el proceso con una filosofía que resumía su manera de afrontar la adversidad: no preguntarse por qué ocurren las cosas, sino para qué llegan a la vida de una persona.
Con su fallecimiento, el flamenco pierde a un músico respetado, un acompañante excepcional y un creador que comenzaba a explorar una nueva dimensión artística. Su legado permanecerá en los escenarios, grabaciones y recuerdos de quienes compartieron con él la pasión por el arte jondo.