Olga Pericet y José del Tomate, nuevas propuestas de baile y toque mirando al pasado
La Bienal de Flamenco vive sus últimos días celebrando la herencia y los nuevos lenguajes del flamenco. Este jueves 1 de octubre, la danza encuentra en Olga Pericet, una artista acostumbrada a exponer sus propios lenguajes corporales en los principales teatros del mundo. De otro lado, el Real Alcázar acoge una cita de música flamenca de carácter y jondura gracias a la guitarra del jovencísimo José del Tomate, hijo de Tomatito y sobrino nieto de El Niño Miguel.
La coreógrafa y bailaora cordobesa Olga Pericet, con la colaboración de Teatros del Canal, regresa a la Bienal de Flamenco para presentar en el Teatro Lope de Vega su espectáculo Un Cuerpo Infinito, una reconstrucción escénica en la que invoca a Carmen Amaya, la bailaora más universal que ha dado el flamenco. En la búsqueda de su cuerpo astral, Pericet se encuentra a sí misma, acepta el paso del tiempo y la consciencia dolorosa de desaparecer, reformulando su amor a la danza como el amor primigenio al medio que la rodea.
Desde ese silencio, empieza a bailar de nuevo, casi instintivamente, a la manera que su cuerpo, como si fuera un sistema de signos, le impone. El Premio Nacional de Danza, el Premio de la Asociación de Cronistas de Espectáculos de Nueva York o varios Premios MAX, junto a un deslumbrante paso por los más importantes teatros del mundo, avalan el arte vibrante de Pericet, una pensadora del movimiento que bebe de la tradición y se lanza al abismo de lo nunca visto con espectáculos en los que late un flamenco de opuestos: oscuro y luminoso, femenino y masculino, inquietante y bello.
En los últimos días de Bienal, la diversidad y riqueza musical del flamenco también resonará en los centenarios muros del Real Alcázar, uno de los espacios patrimoniales de la ciudad que el certamen ha transitado desde su primera edición hace 40 años. Este jueves, la guitarra de José del Tomate llega al palacio mudéjar para presentar, en su primera Bienal como solista, su primer trabajo discográfico Plaza Vieja.
Con poco más de 20 años, al almeriense le sobra talento para cargar con el peso de la leyenda. Hijo de Tomatito y sobrino nieto de El Niño Miguel, José lleva en la sangre la guitarra y el desparpajo suficiente para no seguir los caminos ya trazados por sus antecesores y avanzar por el suyo propio.