"Jerez a Caballero Bonald" en su 90 cumpleaños
El Instituto Andaluz del Flamenco (IAF) acogió ayer la presentación del disco-libro “Jerez a Caballero Bonald”, que homenajea la figura del escritor. En el acto estuvieron la directora del Instituto Andaluz del Flamenco, María Ángeles Carrasco, el promotor y director musical Mario González, el guitarrista Paco Cepero, y el cantaor Vicente Sordera.
Este disco-libro ha surgido de la iniciativa privada, promovida por el empresario Mario González y la empresa de comunicación Vacas y Ratones, que dirige Sonia Arnáiz, y cuenta con una importante nómina de artistas y escritores que han colaborado de manera desinteresada a esta publicación, como reconocimiento al autor por su 90 cumpleaños. La publicación, con dirección literaria de José María Velázquez-Gaztelu y dirección musical de David Lagos, cuenta con el apoyo del Centro Andaluz de las Letras y del Instituto Andaluz del Flamenco, que ha colaborado económicamente con 4.000 euros mediante la adquisición de 200 ejemplares.
Este trabajo supone un homenaje a este escritor de las letras españolas a través de una de las artes que más le gustan, el flamenco, a la que ha dedicado una extensa obra bibliográfica –en la que fue pionero–, al tiempo que ha contribuido con su prosa y sabiduría a revalorizar el flamenco y situarlo como arte de primera magnitud. José Manuel Caballero Bonald es poseedor de una inmensa trayectoria literaria galardonada con premios como el Cervantes.
Durante la presentación, Carrasco extrajo un párrafo del artículo que Caballero Bonald escribió para el primer número de ‘La nueva Alboreá’, la revista que edita la Consejería de Cultura, a través del IAF: «Ya se sabe que el flamenco siempre fue un arte expresivo dotado de una inagotable capacidad de improvisación y de libertad interpretativa. No se olviden, sin ir más lejos, los campanilleros de Manuel Torre o las rancheras y bamberas de la Niña de los Peines, anticipos ilustres de lo que hoy se prodiga con manifiesta asiduidad y de acuerdo con otras muchas ramificaciones musicales. Por supuesto que unas veces se ha acertado y otras no con esas adaptaciones, pero –salvo casos de muy notoria mixtificación– el flamenco se mantuvo dentro de unas pautas estilísticas no demasiado reñidas con sus recursos tradicionales».