La Bienal de Flamenco ultima 'El mundo por montera', un espectáculo de apertura irrepetible

Foto de familia del espectáculo inaugural de la Bienal de Flamenco de Sevilla
Foto de familia del espectáculo inaugural de la Bienal de Flamenco de Sevilla
07 sep 2026 - 16:05

La Bienal de Flamenco de Sevilla arranca esta semana su XXIV edición con una noche irrepetible. Será el próximo jueves 10 de septiembre en la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.

La Gala, con dirección artística de Andrés Marín y Luis Ybarra, cruza sobre el ruedo de la Maestranza generaciones y sensibilidades muy distintas del cante: la solvencia de José Mercé y José de la Tomasa, la personalidad mestiza de Martirio, el magisterio de Arcángel, la vanguardia de La Tremendita, la voz joven de Ángeles Toledano y El Perrete, y la herencia genealógica que Manuel de la Tomasa lleva en el apellido como tataranieto de Manuel Torre y Manuel Vallejo. Los acompañan a la guitarra Manolo Franco, Alfredo Lagos y David de Arahal; a los saxofones, Juan Jiménez y Alfonso Padilla; a la percusión y las palmas, El Oruco, Abel Harana, Daniel Suárez y El Chupete; y al frente del baile, el Ballet Flamenco de Andalucía con Patricia Guerrero. Todos festejan el mismo centenario: el de 1926, cuando Pepe Marchena entró en los circuitos de la Ópera Flamenca, Manuel Vallejo recibió la II Llave de Oro al Cante y la industria discográfica dio el salto a la grabación eléctrica, mientras Chacón y Manuel Torre —maestros de una generación que no llegó a heredar registro sonoro de sus propios antecesores— tendían puente hacia La Niña de los Peines, Pepe Pinto o Ramón Montoya.

Un siglo en nueve pasajes

Ese cruce entre lo masivo y lo íntimo define el propósito de ‘El mundo por montera’ en su conjunto: reunir en una sola noche a figuras de edades y trayectorias muy distintas —de los nombres ya consagrados a las voces que empiezan a asentarse— sin intención de reconstruir literalmente lo que ocurrió hace cien años, sino de dialogar con esa memoria desde el presente. La Gala no busca la réplica histórica ni el ejercicio de nostalgia: toma el impulso de aquella generación y lo traduce al lenguaje de hoy, dejando que cada artista aporte su propia mirada sobre un legado compartido.

A lo largo de los nueve pasajes de la Gala, ese vaivén entre lo colectivo y lo íntimo se despliega con nitidez. Arranca con una batalla de saxofones que hace resonar el eco de Pastora y con un bloque de caña, bambera, aires de levante y cantiñas al hilo de la Generación del 27; sigue con el homenaje del Ballet Flamenco de Andalucía al centenario de la Llave de Oro de Manuel Vallejo y de su rumba ‘Catalina’; atraviesa la petenera de La Tremendita y las idas y vueltas de Arcángel, y se detiene en el guiño de Martirio a los cuplés y varietés de la propia Ópera Flamenca; se recoge en la soleá de José de la Tomasa, ligada a la memoria de la Alameda de Hércules, y en la seguiriya de José Mercé; y se cierra con una romería de fandangos, el palo que el Concurso de Granada de 1922 llegó a prohibir por considerarlo folclórico y que, un siglo después, triunfa como fiesta final de la noche.

Por su parte, Luis Ybarra ha señalado: «Cuando uno ve un cartel con tantos nombres, como ocurre en el espectáculo 'El mundo por montera', quizá piensa que es un festival dentro de la plaza de toros, en el que cada uno hará un número y se marchará. No es así. Es un espectáculo, en el que entre otras figuras tenemos la participación del Ballet Flamenco de Andalucía junto a su directora, Patricia Guerrero, que estrena una pieza inmersa en el repertorio de la Ópera Flamenca, cuyo centenario estamos celebrando. En este ensayo abierto se ha mostrado un fragmento de una de las piezas creadas para la ocasión. Me gustaría no desvelar mucho más. Invito al público a que se deje sorprender por la mirada flamenca, contemporánea y actual de un patrimonio histórico: el flamenco en los años 20 a los ojos de hoy».

Con esta Gala, la Bienal añade este año la Plaza de Toros de la Real Maestranza a sus escenarios, devolviendo al flamenco, cien años después, el mismo espacio de masas que contribuyó a consagrarlo como espectáculo popular. Desde ese ruedo arrancará, el 10 de septiembre, una XXIV edición que se prolongará hasta el 3 de octubre por once espacios escénicos de Sevilla.

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