La corona de espinas sobre Felipe VI

LA VOZ DE VIGORRA

Jesús Vigorra da su particular punto de vista sobre los temas de actualidad en La mañana de Andalucía.

La corona de espinas que pende sobre la cabeza del rey de España.
JESUS VIGORRA
17 mar 2020 - 00:00

Me distanciaré de la corona del virus y para reparar en la corona de espinas, que esta cuaresma pende sobre la cabeza del rey de España. Las monarquías son una cosa esencialmente antigua; imposibles de modernizar; se desmoronan apenas se las toca. A la vista está, tan entenguerenge la nuestra como si al rey emérito le quitan la garrota.

De las veinticinco monarquías que quedan en el mundo, tan solo quince son parlamentarias, instituciones del pasado que basan su utilidad presente en una mezcla de pragmatismo y de ligazón sentimental con los ciudadanos. En la mayoría de los casos sirven para reforzar la identidad de los ciudadanos del país que representan, para arroparlos en sus desgracias o para representarlos ante el resto del mundo. En ningún caso para dar malas noticias o para inquietar a la opinión pública, que es lo que viene haciendo la familia real española desde otoño de 2011, con los escándalos de Urdangarín y que no han dejado de sucederse hasta el rechazo de Felipe VI a su padre,-que no a la herencia-, pues no puede haber herencia ninguna sin finado.

Dentro de un mes, el 13 de abril, se cumplirán ocho años del accidente del Rey Juan Carlos en Botsuana, donde había ido a cazar elefantes en compañía de Corina, el hijo de esta (que llamaba tío rey a Juan Carlos) y el ex primer marido de esa amiga entrañable del rey, más conocida dentro de la Zarzuela donde vivió como "la señora del pabellón". Quiere esto decir que todo el mundo estuvo al tanto de la vida oculta del rey, incluida su familia que no se comportaba como tal. De todo esto hemos sabido por algunos buenos periodistas de este país, silenciados en sus medios, pero sobre todo por la prensa extranjera. De las cuentas del Rey padre en Suiza supimos por una investigación iniciada allí; de las comisiones de sus primos los árabes, por una periodista extranjera con ascendientes sefardíes, que trabajaba para The New York Times, y que en la primera ocasión que tuvo al rey delante le preguntó si cobraba comisiones, así, del tirón, y temblaron hasta en las cocinas de Zarzuela.

Y ahora, esta negación de Felipe viene forzada por lo que ha publicado el diario británico The Telegraph y su nombre como beneficiario en las cuentas oscuras de papá. Y así las cosas, ¿estarán ahora los políticos de este país y los medios de comunicación por la noble causa y necesaria de poner en claro los asuntos turbios de la hégira de Don Juan Carlos?

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