En Cataluña estaban cansados de vivir bien

LA VOZ DE VIGORRA

El clásico, según Vigorra
JESUS VIGORRA
19 dic 2019 - 00:00

Un periodista catalán, de nombre Albert Sorel, de Girona, la Cataluña profunda, me da en el título de su libro la explicación a lo incomprensible que allí está pasando y yo no estoy entendiendo: "Estábamos cansados de vivir bien". Así ha titulado una selección de crónicas donde aprieta contra sus congéneres perdidos en la senda del independentismo.

Solo el aburrimiento de vivir bien puede explicar las fallas de anoche en las ampulosas avenidas del entorno del Camp Nou, barrio de pudientes; donde se jugaba un partido de fútbol en día laborable en un estadio imponente, con capacidad para cien mil espectadores, con entradas caras, palco de lujo, una coreografía olímpica y el dispendio de 1.600 de agentes de seguridad (se imaginan cuando puede costar tal despliegue) porque entre los hinchas más descerebrados, los radicales y los del "Tsunami democrátic" tienen acogotados a los ciudadanos de una Barcelona moderna, bella, emprendedora y rica.

Estábamos cansados de vivir bien, esa es la cuestión como en Hamlet. Shakespeare, que retrata como nadie las contradicciones humanas, activa al carnicero de Ricardo III -que en el drama acaba hasta con el apuntador- cuando ve a toda la Corte disfrutando al sol de invierno de York, comiendo y danzando porque se acabó la guerra y viven en paz. Su maldad no casa bien con ver a la gente feliz, por eso advierte a su primer ministro: "¡Hastings, si me ves aburrido, echa a correr!" Pues eso es lo que les pasa a los nacionalistas irredentos: que estaban cansados de vivir bien.

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