Asi es "El cuatro", el quinto disco de Pablo López
"El niño del espacio" y "Esdrújula" están en este trabajo y ya han sido número 1 en Canal Fiesta. Ahora estamos descubriendo el tema con Lola Índigo.
Ya está disponible el nuevo trabajo de Pablo López, por título "El cuatro". Una colección de 11 canciones con un estilo único y diferente.
"El cuatro” es una mirada al espejo de las canciones, el regreso a casa de un niño que se hace mayor pero que aprendió que en la simpleza de su locura se encuentra la complejidad de su genio, tal y como es.
El orden del disco no es fortuito. Nos abre con una introducción donde presenta muchos de los sonidos que va a desplegar, mezcla las voces blancas junto con efectos (voces) que nos recuerdan a las raíces de “Tempo” en su parte final (canción perteneciente a Unikornio su anterior trabajo), clara señal de los que nos va a mostrar.
Así es "El cuatro" y sus historias:
“Levanta” es una canción que se presenta con un ADN de siempre, donde el piano y la voz toman el control. Es el despegue hacia un destino que a lo lejos del tema poco a toma forma, como es la locura de los synthes y el tratamiento de su voz, pero sin duda con una premisa clara: “Si me preguntas a donde voy, a donde voy no tengo miedo (...) El incendio es tu lecho, porque lo malo bien hecho, siempre ha rondado tu casa”. Toda una declaración de intenciones.
“El niño del espacio” despliega sus alas. El primer single de este “cuatro” se presenta como el empujón definitivo. Una canción que significa lo que es y hacía donde va, siempre mirando hacia el cielo.
“Como soy”, es sin duda uno de los tres grandes corazones que tiene este disco. Pablo vuelve a su patio para buscar “un corazón gigante y poderoso, que está cansado de jugar con ese verbo peligroso” y clama a la música “dime que me quieres como soy”, hermosa es la aparición del coro de voces blancas que le devuelve a él la mirada del niño genio que no se ha olvidado del “hambre de su alma creativa”.
Llegamos a “El calendario de las cruces”. Segundo corazón de este disco. Es un puzle musical que tiene todo, la modernidad, grandiosidad, complejidad, sencillez y desnudez. Una canción que es un cambio, un camino transitado que se frena con la voz de Pablo a lo lejos “por cada vida, por cada abrazo, imaginando, yo vivo siempre” y el éxtasis capitaneado por las cuerdas y el synth que finaliza la canción. Un dialogo musical entre las cruces que duelen, la exigencia del paso del tiempo y de la luz de soñar siempre hacia delante. Simplemente, épica.
“Si te pasa algo”. Después de la epicidad del corte anterior llega el descenso hacia el cambio final “a paso lento”. La voz tratada con absoluta delicadeza, la melodía al principio casi dentro de una caja de música se va vistiendo de potencia para finalizar en un susurro, el cambio está y las dudas aparecen, si a la música “le pasa algo” le ofrece “una verdad tendida al viento”.
“Esdrújula”. Sin duda uno de los temas más ingeniosos y luminosos del disco. Cómo hablar de la palabra esdrújula clave de esta obra, sin mencionarla explícitamente ni una sola vez ... “la música”.
“Casi siempre”. Pablo López durante su carrera, ha realizado colaboraciones en ocasiones definidas y muy recordadas. Este tema, el más breve del disco, compartido con Lola Índigo se convierte en un remanso narrativo y armónico, “como una promesa escrita en un mantel”. Una pausa casi acunada entre ambos dentro del “crescendo” de la evolución de “El cuatro”.
“Me voy a escapar”. Una canción hipnótica, reflexiva, donde la presencia del coro hace que se eleve el rotundo mensaje. Huir hacia delante, buscar la libertad, abrazar el escape y el refugio de unos acordes, de la música como la sientes. “Si me da por volar, que la tierra no me persiga, que yo le regalo una vida para jurar ... que me voy a escapar”.
“Hibakusha”. Para mí el tercer y último corazón del disco. Quizás la canción que aúna todo el espíritu de este viaje. Un tema que en la melodía, en la letra, en la composición, en la producción suma en un trazo infinito este periplo de casi seis años. Es atrevida, es caótica , duele pero está cargado de fuerza y convicción, a pesar “del bombardeo del viaje” quiere hacerlo a su manera, “pararse un segundo y cantarte lo que vea”. “Me están buscando por buscarte en lo profundo, por pintarte en las aceras, ahora sabes quien te espera”.
“Sapiens". Sin duda el final del camino. La cadencia perfecta para esta búsqueda de “El cuatro”, el viaj del héroe que se vacía, se busca, y encuentra lo que tanto ansió, un camino que sentir , que comunicar y que madurar... y aún así nada ni nadie le quitará sus ganas de seguir soñando.
La producción, la composición, el sonido , la elección cromática de las portadas e incluso el hexágono que enmarca a Pablo en cada una de ellas (bajo mi punto de vista eso si) son un claro homenaje a la escala hexátona (palabra esdrújula, por cierto) cuyo máximo exponente en el impresionismo musical es Debussy y que además de vez en cuando y de forma esporádica se usa en el jazz, en obras como la pieza impresionista para piano titulada "In a Mist" de Bix Beiderbecke. Sin duda un disco de una inteligencia musical abrumadora.
Deseando explorar con Pablo López todas estas canciones. Y deseando verlo en directo. El final de la gira "El niño del espacio" será en Cádiz el 5 de diciembre. Y en 2027, una nueva etapa y un nuevo concepto de directo del que estaremos muy pendiente desde Canal Fiesta, la radio que sigue al malagueño desde que era un "niño raro".