El ministro de Asuntos Exteriores ha analizado en "La mañana de Andalucía" el documento que regulará las relaciones entre España y el Peñón.
El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha valorado positivamente la publicación del texto del tratado entre la Unión Europea y el Reino Unido sobre Gibraltar.
El ministro ha subrayado en declaraciones a "La mañana de Andalucía" la importancia del acuerdo, afirmando que "estamos ante un tratado histórico que establece una nueva etapa de convivencia después de más de 300 años y que abre oportunidades y puertas que han estado más de tres siglos cerradas". Según Albares, este pacto supone un éxito compartido para el Campo de Gibraltar, Andalucía, España y el conjunto de la Unión Europea al resolver el último elemento pendiente del brexit.
Uno de los puntos más significativos del documento es la eliminación de las barreras físicas en la zona para facilitar el movimiento de ciudadanos. Albares ha destacado que el objetivo es que "la caída de la verja, el inicio de la armonización en impuestos indirectos, esa libre circulación de personas y mercancías, la tengamos pues con bastante confianza antes del verano". El ministro recordó que la verja posee una "carga simbólica de sufrimiento" y que su desaparición simbolizará el "hermanamiento entre Gibraltar y el campo de Gibraltar", garantizando además los derechos de los 15.000 trabajadores transfronterizos.
En el ámbito económico, el tratado busca resolver desigualdades y combatir actividades ilícitas mediante la convergencia en impuestos especiales sobre el carburante, el alcohol y el tabaco en un plazo de tres años. "Vamos a terminar con el contrabando, con un sistema de trazabilidad y de destrucción de lo decomisado", aseguró el ministro, señalando que esta nueva regulación ofrecerá a los comerciantes y a los 300.000 andaluces de la comarca un "dinamismo que estaba completamente cerrado hasta ahora". Además, destacó la creación de un comité mixto para velar por el cumplimiento de la normativa medioambiental de la Unión Europea.
Respecto a los plazos de tramitación, Albares prevé que el tratado esté "definitivamente ratificado un poco antes o un poco después del verano" tras su paso por el Consejo y el Parlamento Europeo.
Ante las quejas por la publicación inicial del texto en inglés, el ministro defendió que se ha hecho por un ejercicio de "absoluta transparencia" para que los ciudadanos pudieran consultarlo de inmediato, asegurando que "habrá traducción al español y por supuesto la tendrán en el momento en el que esté listado", siguiendo los procedimientos habituales de la Unión Europea.
Por su parte, Juan Franco, alcalde de La Línea de la Concepción, ha valorado el trabajo del Ministerio de Exteriores para el acuerdo técnico sobre el tratado de Gibraltar como de "bastante positivo" para evitar lo que habría sido "un auténtico desastre" debido al cierre virtual de la frontera.
Según el regidor, el acuerdo marca un antes y un después, aunque advierte de la extrema complejidad del documento, el cual consta de 600 páginas y solo ha sido entregado en inglés. Franco destaca que el análisis es delicado ya que "una palabra lo puede cambiar todo", poniendo como ejemplo las implicaciones legales y prácticas de diferenciar entre un uso "conjunto" o "compartido" del aeropuerto.
A pesar de la satisfacción inicial por evitar el colapso fronterizo, el alcalde critica que el tratado no solvente problemas que llevan décadas "enquistados" en la zona, como la armonización de las pensiones o la situación del sector pesquero, el cual asegura que "ni se nombra en el tratado".
Franco lamenta la falta de un plan estratégico que acompañe la aplicación del tratado con mejoras en infraestructuras viarias y temas medioambientales. El primer edil teme que otros ministerios con competencias en trabajo o seguridad social no se involucren, señalando que "sigue habiendo cosas que tengo muchísimas dudas" sobre cómo afectará el texto final a la realidad diaria de los linenses.
Una de las mayores preocupaciones expresadas por el alcalde es el impacto inmediato en la circulación urbana tras el desmantelamiento de los controles, estimando que la ciudad recibirá unos 20.000 vehículos más al día. Franco denuncia que las actuales vías de acceso sufren "estrangulamientos" que provocarán colapsos circulatorios importantes si no se realizan inversiones urgentes.