Itálica avanza para ser reconocida como Patrimonio Mundial

LOS REPORTEROS

El conjunto arqueológico romano ha pasado la evaluación de campo del ICOMOS, algo fundamental para continuar con sus aspiraciones a ser reconocida como Patrimonio Mundial. También opta al Sello de Patrimonio Europeo y sería la primera en obtenerlo en Andalucía. Los Reporteros visitan el recinto arqueológico.

05 jul 2026 - 10:36

A escasos kilómetros de Sevilla duerme una ciudad romana que fue clave para entender el poder, la propaganda y la idea de Europa hace casi dos mil años. Cuna de Trajano y de la familia de Adriano, fue este último emperador quien la transformó en un espacio excepcional. Hoy, el camino emprendido por el conjunto arqueológico de Itálica parece más despejado tras haber superado con éxito la evaluación de campo del ICOMOS, organismo de la UNESCO. Este paso resulta fundamental para sus aspiraciones a ser reconocida como Patrimonio Mundial bajo el epígrafe "Itálica, ciudad ceremonial", un proyecto que recoge dos décadas de trabajo intenso liderado originalmente por la asociación CIVISUR y asumido en 2024 por la Junta de Andalucía.

La proyección internacional que otorgaría esta distinción es innegable. Fernando Lozano, catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Sevilla (US), explica que "ahora mismo, aunque Itálica es muy conocida en la península ibérica, en España, fuera de nuestras fronteras no es tan conocida. Y el hecho de estar incluida en la lista de Patrimonio Mundial, sin lugar a dudas, va a servir, tanto para que el público general venga y conozca mejor el yacimiento, como también para que la academia y el mundo científico también lo haga".

Al plantear el proyecto bajo el concepto de urbe ceremonial, la candidatura andaluza adquiere una dimensión global. Según apunta Lozano, esta perspectiva "entronca con otras ciudades ceremoniales de grandes civilizaciones y de grandes imperios en todo el mundo. Entonces nos permite hablar, por ejemplo, como se ha hecho en la candidatura, de la relación que hay entre las grandes ciudades ceremoniales imperiales de Japón como Nikko y Nara o las grandes ciudades imperiales de China o de Mesoamérica y compararlas con el mismo fenómeno (...) que se está llevando a cabo en el Mediterráneo en el siglo segundo en el momento del máximo apogeo del imperio".

Esta transformación radical de la fisonomía urbana responde a una voluntad política y filosófica muy concreta. Juan Manuel Cortés Copete, catedrático de Historia Antigua de la Universidad Pablo de Olavide (UPO), contextualiza este salto al señalar que "Itálica era un pequeño municipio de provincias de alguna forma olvidado o casi desconocido, y de repente el emperador lo convierte en el foco de la acción. Entonces lo que vemos en Itálica es un proyecto nacido de una idea. Y esa idea es precisamente el imperio". El reflejo de esa mentalidad ecuménica se plasma en construcciones colosales como su anfiteatro, un edificio que, en palabras de Cortés Copete, era "absolutamente descomunal, que fue durante algunas décadas el segundo anfiteatro más grande de todo el imperio, después del de la ciudad de Roma, el Coliseo (...). Este no es un monumento para los habitantes de Itálica solo, ni siquiera es un monumento para la comarca, es un monumento para el imperio".

El diseño sobre un "lienzo nuevo" permitió levantar avenidas procesionales de una anchura y magnitud equiparables únicamente a las de Roma o Alejandría, un urbanismo que fusionó la monumentalidad oriental con el sentido práctico occidental. José Beltrán, arqueólogo del conjunto, detalla que se ejecutó "una ampliación que triplicó el perímetro de la ciudad y que es la que prácticamente se ve hoy dentro de lo que es el conjunto arqueológico de Itálica. Por lo tanto, desde el punto de vista histórico-arqueológico, Itálica es excepcional". La envergadura de esta expansión adrianea es tal que todavía queda por excavar el 80% de su superficie, lo que abre enormes posibilidades para la investigación futura. El propio Beltrán destaca la necesidad de explorar la yuxtaposición única de las termas mayores y la palestra, y apunta que "uno de los retos que tiene en ese sentido la Administración Pública es la restauración del Trajaneum", al que define como el gran centro ideológico y religioso que sustenta la candidatura.

Mientras se avanza en excavaciones limitadas y en proyectos de investigación conjunta con diversas universidades —como el programa Italicus II centrado en la monumental Ínsula de Neptuno—, Itálica no limita sus ambiciones a la UNESCO. El conjunto arqueológico también opta al Sello de Patrimonio Europeo, un reconocimiento creado en 2012 que premia a aquellos espacios que albergan los valores fundacionales del continente y que, de conseguirse, sería el primero en otorgarse a Andalucía.

Cortés Copete defiende la legitimidad de esta aspiración al recordar que "somos nosotros los fundadores de Europa. Grecia, Italia y España tenemos mucho que decir en la construcción de Europa", añadiendo que en las ruinas de Itálica ya se respiraban los conceptos de ciudadanía, educación y derechos que hoy definen al espacio común europeo.

Por su parte, Mar Sánchez Estrella, Secretaria General de Patrimonio Histórico y Documental de la Junta de Andalucía, desvela la naturaleza integradora de esta segunda propuesta al aclarar que "la candidatura de sello europeo es una candidatura transnacional. La hacemos con Itálica, con la ciudad adrianea de Tíboli y con el barrio adrianeo de Atenas". Esta alianza responde al deseo de reflejar de forma conjunta el ideal humanista del emperador Adriano. Elena Muñiz, catedrática de Historia Antigua de la UPO, abunda en esta línea de pensamiento al señalar que en estos tres enclaves existían "espacios óptimos para la educación, para la cultura, para el cultivo del cuerpo también, para las leyes, para la participación ciudadana (...). Y sobre todo el valor que probablemente con más claridad articula la Europa de hoy, que es la idea de unidad construida sobre la diversidad".

Los beneficios de esta doble apuesta ya se dejan sentir en la comarca. Daniel González Acuña, director del Conjunto Arqueológico de Itálica, confirma el impacto en el turismo y en la industria audiovisual, recordando que tras el pico alcanzado por rodajes como Juego de Tronos, el volumen de visitas se mantiene consolidado por encima de los 224.000 usuarios anuales. Más allá de la captación de fondos de investigación y de la indudable dinamización económica, el proceso está permitiendo redescubrir y divulgar el yacimiento bajo una luz completamente nueva.

En definitiva, lograr el Sello de Patrimonio Europeo se presenta, tal y como concluye la catedrática Elena Muñiz, como "una oportunidad única para poder explicar de manera unitaria y comprender en su conjunto la obra de Adriano y la construcción de Europa". Itálica fue pensada en su origen para representar el poder absoluto de un imperio; hoy, se alza como el mejor testigo del compromiso de Andalucía con su propia historia y con los valores democráticos del futuro europeo.

También te puede interesar

Lo último

stats