LOS REPORTEROS
11S: 25 años del atentado que cambió el mundo
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A primera hora del 11 de septiembre de 2001, 19 terroristas de Al Qaeda secuestran cuatro aviones comerciales en distintas ciudades de Estados Unidos. Las aeronaves iban repletas de pasajeros y combustible. A las 8:46, hora local, un Boeing 767 de American Airlines impactaba contra la Torre Norte del World Trade Center. En ese momento, solo quienes habían ideado el atentado más mortífero del mundo sabían, realmente, lo que ocurría.
Los Reporteros. recuerda cómo lo contamos en Canal Sur TV hace 25 años, cuando Paco Gamero, periodista ahora jubilado, retransmitía en directo: "Van a ver señores ahora una imagen ciertamente espectacular y que acabamos... Imágenes que acabamos de recibir hace tan sólo unos momentos desde Nueva York". El propio Paco Gamero recuerda cómo se vivió aquel instante: "El primer teletipo era que una avioneta había tenido un accidente contra la torre. Esa fue la noticia que dimos, una avioneta se ha estrellado contra la torre, que eso fue realmente la misma noticia que dio todo el mundo, incluso los informativos, que empezaron a las 3 de la tarde. Una de las cosas principales que hay que decirles, sobre todo a la gente joven, es que en aquel momento Internet estaba naciendo, los smartphones no existían".
En las pantallas de aquel día se escuchaba: "El presidente norteamericano George Bush parece que está compareciendo en directo en estos momentos ante la televisión". Paco Gamero rememora: "Nosotros estábamos hablando de un avión que ha impactado contra una torre cuando ya se estaba ralentizando esa imagen ya mucho más cercana de una torre humeante y el segundo avión impactando. Pero eso nos dimos cuenta más tarde, yo creo que hasta media tarde no fuimos conscientes de que había un atentado en toda regla. Y obviamente del 11S quedan las imágenes. Vimos en directo cosas que después no se han repetido, porque insisto que fundamentalmente las televisiones americanas para evitar dolor a las víctimas hay muchas imágenes de una crudeza tremenda que han intentado no repetir en exceso. Pero aquel día las vimos prácticamente en directo. Hay un plano que una cámara sigue a un señor cayendo, cayendo, cayendo, cayendo, cayendo. Es un plano que dura 6 o 7 segundos, que es una eternidad. Aquel plano fue escalofriante".
Sobre la gestión de esas imágenes, Juan Luis Manfredi, doctor en Periodismo e Historia, explica: "Las grandes cadenas pasaron por un filtro. El filtro eran sus propias normas. Y a esas propias normas les pareció que ciertas escenas no iban a darlas porque eran demasiado violentas o demasiado truculentas. Pero hoy, imagínate, miles y miles de vídeos subidos y llegando a tu teléfono sin ningún filtro".
Un tercer avión se estrelló contra el Pentágono, y hubo un cuarto, cuyo objetivo pudo ser el Capitolio o La Casa Blanca. Finalmente, cayó en un campo de Pennsylvania, tras enfrentarse los pasajeros a los terroristas.
Miguel Hernández Valencia, profesor de Estructuras en la Escuela de Arquitectura de Sevilla, analiza el colapso: "El 11S fue un día en el que pudimos darnos cuenta de que destruir todo aquello que pensamos que es muy sólido y muy perdurable, se puede venir abajo de la manera más sencilla posible. No se cayeron por el golpe. El acero, cuando alcanza una temperatura de 500 grados, que se supone que son las temperaturas que se pueden dar allí, pierde capacidad resistente, entra en una fase viscosa y pierde toda capacidad de trabajo. Caen a plomo cuando los pilares pierden su capacidad portante sobre todo lo que hay abajo".
Juan Luis Manfredi señala: "Otra cosa sorprendente, no se habían producido hasta ese momento atentados suicidas. La vida del autor no era un elemento a conservar, ellos iban dispuestos a matar".
César Pintado Rodríguez, profesor de Tecnología Militar en el CISDE, afirma: "Nadie se esperaba usar un avión comercial con todo su bagaje, todo su combustible, como una bomba volante".
Juan Luis Manfredi añade sobre la estrategia: "No se les pasaba por la cabeza que acababa de empezar otro tipo de guerra, la guerra asimétrica. Un ejército poderosísimo contra 15 tíos montados en dos aviones".
César Pintado Rodríguez detalla el impacto financiero: "Fue una operación muy rentable, los costes asociados para Al Qaeda de preparar y ejecutar los atentados rondan entre los 400 y 500 mil dólares, incluyendo la formación de los pilotos. Las consecuencias económicas de los ataques se pueden elevar a decenas de millardos de dólares. Fue una operación, desde un punto de vista técnico y económico, de costo-beneficio, un golpe maestro".
Juan Rodríguez Garat, almirante jubilado, reflexiona: "Hay que recordar que se trata de un ataque terrorista, le llamamos terrorista porque lo que busca es el terror. En lo que de verdad dio fuerza a ese golpe son las imágenes en televisión de las torres ardiendo, de personas saltando por la ventana. Hemos visto 3.000 asesinatos delante de nuestros ojos y eso queda en la memoria de todos. Todos recordamos dónde estábamos cuando se produjo ese ataque y eso es porque consiguieron precisamente los efectos deseados. Mucho más importante eso que atacar el Pentágono e incluso que atacar la Casa Blanca o el Capitolio".
Juan Luis Manfredi Sánchez, catedrático de Estudios Internacionales de la Universidad CYL, coincide: "Son cuatro atentados diseñados para impactar de manera radical en la televisión. Que veamos el impacto de esos atentados, que veamos el miedo, eso es lo que genera terror en las sociedades occidentales y lo que nos genera miedo, porque si han sido capaces de golpear dos torres, pueden suceder más cosas".
Emilio González Ferrín, profesor de Islamología en la Universidad de Sevilla, comenta: "El 11-S se genera un retorno a algo absurdo que son las identidades colectivas fundamentadas sobre lo religioso, eso en el siglo XX se había superado".
Juan Luis Manfredi Sánchez abunda en esa idea: "Lo que inaugura el 11-S es ese imaginario colectivo que se vincula de forma muy cóctel, musulmán, islamismo, terrorismo, eso es pura propaganda, pero funciona".
Emilio González Ferrín agrega: "Realmente lo que los terroristas del 11-S buscaban lo han conseguido. Ellos buscaban nombre, buscaban hacer daño a Occidente a través de Estados Unidos, a través del neurálgico de la economía capitalista occidental y resulta que han conseguido crear un mundo más inseguro, más sospechoso y al servicio de estados duros que no son fuertes. Por lo tanto, lamentablemente, el 11-S ha sido la victoria de los terroristas".
Juan Luis Manfredi Sánchez añade sobre el impacto social: "El coste psicológico que sufrimos las democracias después del 11-S es elevadísimo. Tiene que ver con el control de nuestros datos, el control de pasajeros, ha cambiado nuestra forma de viajar, ha cambiado la propia relación entre países vecinos, hay una cierta cultura de la sospecha, una cierta cultura de sospecha hacia el diferente, ese coste psicológico no se puede medir en términos económicos pero es muy elevado para las sociedades abiertas que veníamos en los años 90 de una sociedad global, abierta, más deseosa de unas democracias liberales. Eso se acaba el 11-S, ahí volvemos al realismo político y a decir, hay que controlar fronteras, hay que controlar a las poblaciones".
Entramos en la sede de la Agencia Española de Seguridad Aérea. El 11S puso en entredicho el sistema en los aeropuertos y los controles se endurecieron en todo el mundo. Carlos García, director de Aeropuertos y Seguridad de la Aviación Civil, explica: "El cambio significativo a partir de ese momento es que ya hubo una preocupación a nivel internacional por garantizar que todas las medidas estaban perfectamente implementadas, se mejoraron los estándares que había y se empezó a ver todo lo que es el transporte aéreo con más perspectiva, ya no sólo era la aeronave y el gestor aeroportuario y era el pasajero, sino era todo el proceso de carga aérea desde que se empaqueta la carga y se envía al aeropuerto y pasa a través de los aeropuertos, todos los suministros que entran en un aeropuerto piensa que a día de hoy un aeropuerto es prácticamente un centro comercial. Las medidas de seguridad empezaron a abarcar todas esas otras actividades que están conectadas con el transporte aéreo".
Y también en las aeronaves. Pedro Valle, piloto comercial jubilado, indica: "El problema es que el avión en sí es un arma y eso no había pasado nunca lógicamente, luego ese es el paradigma que había que solucionar. Lo que hay que impedir por todos los medios es que cualquier terrorista que quiera utilizar a partir de este momento el avión como un misil, lo que tiene que hacer es no poder acceder a los mandos de vuelo. Luego lo primero fue poner puertas blindadas".
Dotadas con cámaras y un sistema de bloqueo de paso, además se eliminaron todos los objetos con los que se pudiera agredir o amenazar a la tripulación. Pedro Valle añade: "Y el tercero, la presencia de policías de incógnito a bordo armados".
La seguridad adquiere una tremenda dimensión que pone en jaque la privacidad de nuestros datos. A los pocos meses del atentado el Congreso de Estados Unidos aprueba la ley Patriota que daba barra libre a su acceso. Gualberto Asensio, profesor de Ingeniería Informática en la UPO, expone: "Se pasó de un modelo de recolección selectiva, donde se vigilaba solamente la información de aquellos casos donde había indicios o sospechas reales con baja autorización judicial, a un modelo donde, por prevención, se recolectaba masivamente y de forma indiscriminada a todo el mundo".
Adrián Ramírez Correa, experto en Ciberseguridad, comenta: "El marco legislativo es lo que nosotros conocemos. Hasta que no llega 2013, con Edward Snowden, desconocemos una serie de eventos y acciones que se realizan a nivel subterráneo por las agencias de inteligencia de Estados Unidos, que todo eso lo desconocemos. Lo que nosotros podemos ver es una represaria bélica en cuanto a la invasión de un país, una serie de acciones, la búsqueda a nivel mundial de Bin Laden que se determina que es el autor logístico, pero hay otras medidas que se toman que no somos conscientes". Gualberto Asensio puntualiza: "Descubre que había una red de ciberespionajes masivos a nivel mundial que recolectaba información de todos los ciudadanos de forma indiscriminada". Adrián Ramírez Correa sostiene: "Lo hicieron y lo están haciendo". Gualberto Asensio reflexiona: "El dilema entre la seguridad y la privacidad de los datos, efectivamente, es una pregunta muy importante, es decir, es algo precisamente que acude a la raíz del problema". Adrián Ramírez Correa advierte finalmente: "Técnicamente ellos pueden acceder perfectamente a tus correos".
Han pasado 25 años. El duelo permanece en Nueva York, como siguen vivas las secuelas que cambiaron el mundo.
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