La reunión está marcada por las críticas de Trump a España, a la que señala como un problema por negarse a subir al 5 % su inversión militar.
Los líderes de la OTAN concluyen este miércoles su cumbre en La Haya con la ambición de incrementar su compromiso con el gasto en defensa y la industria militar y de garantizar su apoyo a Ucrania.
La reunión se celebra en medio de la polémica por la división entre los países que defienden una subida de este gasto hasta el 5 % del PIB, como EE.UU., Francia y Alemania, y los que abogan por una aportación menor, caso de España, Eslovaquía y Bélgica.
El jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, comparece en rueda de prensa al término de la cumbre, en la que pretende garantizar, pese a las reticencias y presiones de Estados Unidos y de la Alianza, que España cumplirá sus compromisos con esta organización con un gasto en defensa del 2,1 % de su PIB.
El presidente estadounidense, Donald Trump, llegó el último a La Haya y posó lejos de Pedro Sánchez en la foto de familia. Lo ha convertido en protagonista de la cumbre tras acusar a España de ser un problema para la OTAN por su rechazo a destinar el 5 % del PIB a gasto militar.
También mantuvieron distancias en la cena de gala ofrecida por los reyes de los Países Bajos a los aliados. Allí los ojos estuvieron puestos en el secretario general de la Alianza Atlántica, Mark Rutte. En unos mensajes privados a Trump se jactaba de haber logrado un bloque común europeo que iba a obedecerle y gastar a lo grande. Rutte dice que no hay problema con que el magnate los haya filtrado en sus redes sociales y confía en que se presionará a España para ir más allá de 2,1 %.
Sin embargo, en declaraciones a la prensa antes del inicio de la reunión principal de la cumbre, Rutte ha asegurado que no está “preocupado” sobre un eventual fracaso de la cumbre por la negativa de España a subir el gasto en defensa al 5 % del PIB, y admitió que entiende que “son decisiones difíciles” y “cada país tiene que encontrar el dinero”.
Este lunes los aliados buscarán una fórmula de consenso que satisfaga todos los intereses, mientras el mundo se enfrenta a la mayor crisis en décadas. Hay socios, como los jefes de gobierno de Australia, Corea del Sur y Japón, que se han ausentado y Japón insiste en que decidirá por sí mismo su gasto nacional de defensa.