Leonor González, hija de la empresaria Carmen Pano, ha sido una de las testigos que ha declarado en el juicio por el caso mascarillas. Asegura que el dinero era por el rescate de la aerolínea con dinero público.
En la sesión ha testificado también su madre que ha ratificado la entrega de sobres con dinero en efectivo en Ferraz
Leonor González, hija de la empresaria Carmen Pano y expareja de Víctor de Aldama, ha asegurado en su declaración como testigo en el juicio del "caso mascarillas", que tanto Aldama como Koldo García recibieron 500.000 euros de Javier Hidalgo, exCEO de Air Europa, como ya había manifestado en entrevistas con medios de comunicación.
La abogada del exasesor, Leticia de la Hoz, ha preguntado sobre la manera en la que se enteró de lo que ocurrió en casa de Hidalgo, a lo que González ha respondido que se lo contó Aldama.
Entonces, la letrada ha señalado "contradicciones" entre esta manifestación y la que realizó en la fase de instrucción, en la que, según ella, afirmó que la reunión se produjo en el aeropuerto.
González ha señalado que se trataron de dos reuniones distintas y que en la del aeropuerto no estuvo Koldo. "La declaración que yo hago sobre eso es una reunión que se tiene en el aeropuerto, que yo creo que es el aeropuerto, pero lo de la bolsa es en casa del dueño de Air Europa", ha concretado.
Por su parte, en su declaración Carmen Pano se ha reafirmado en el Tribunal Supremo de que hizo dos entregas de un total de 90.000 euros en la sede del PSOE en Ferraz a petición del comisionista Víctor de Aldama. "Yo llevé el dinero a la sede, no sé para quién era ni a qué correspondía", ha dicho.
Pano, investigada en la Audiencia Nacional en el caso de Hidrocarburos, ha testificado en la tercera jornada del juicio contra el exministro, su exasesor Koldo García y el empresario Víctor de Aldama por las presuntas irregularidades en la compra de mascarillas durante la pandemia de la covid 19.
Como ya hiciera en sus declaraciones en instrucción, Pano ha confirmado las entregas: "Yo a Ferraz he ido dos veces a entregar 45.000 y 45.000 de parte del señor Aldama".
Según ha dicho, la primera vez fue en taxi y la segunda acompañada de Álvaro Gallego, que esta mañana ha ratificado que así fue.
A su llegada a la recepción, dijo quién era y le respondieron que subiera a la segunda planta. "Me estaban esperando nada más salir del ascensor, un señor", ha explicado Pano. Ella lo entregó de inmediato y se fue.
En ambas ocasiones, había pasado previamente por la oficina de Aldama en la calle Alfonso XIII de Madrid, para darle dinero de Claudio Rivas, socio del comisionista e investigados ambos por un fraude millonario en el sector de hidrocarburos.
Pano ha explicado que Rivas le hacía transferencias de dinero y que luego ella sacaba el efectivo y se lo entregaba a Aldama, y aunque ha dicho desconocer la finalidad de esas entregas porque ella "cumplía órdenes" del primero, ha supuesto que, "evidentemente", era por las gestiones de Aldama para conseguir la licencia de operadora en hidrocarburos para Villafuel, propiedad de Rivas.
Unos 600.000 euros, ha calculado, y ha dicho que ella "lo llevaba a Alfonso XIII en efectivo" para entregárselo a Aldama.
Dos veces que fue a entregar dinero a Aldama, 45.000 euros cada ocasión, el comisionista le pidió que lo llevara a Ferraz, aunque Pano desconoce la finalidad. "Yo llevé el dinero a la sede, no se para quién era ni a que correspondía", ha dicho.
Pano ha explicado que en la primera entrega, ella sacó el dinero del banco antes de entregárselo a Aldama, y en la segunda se lo llevó Lolo, un trabajador de Rivas, pero cuando ella se lo entregó a Aldama, este le llamó más tarde "enfadado" porque faltaban 10.000 euros, por lo que se fue al banco a sacarlo directamente en caja para llevarle al empresario la cantidad que le faltaba.
Hizo las dos entregas de dinero en Ferraz como un favor a Aldama porque él no podía ir, si bien en la segunda ocasión le advirtió: "Es la última vez que hago este tipo de favores".
Por otra parte, Pano ha asegurado que la casa que adquirió la empresa de su hija en La Alcaidesa (Cádiz) por orden de Claudio Rivas era un regalo de este último al exministro por sus gestiones para conseguir la licencia de Villafuel, un inmueble que se le ofreció al ministro como alquiler con derecho a compra.