Medio millón de personas aclama al Papa en España: "Podéis cambiar el mundo"

León XIV escuchó las preguntas y las inquietudes que una juventud católica entregada le trasladó en primera persona.

El Papa aclamado en Madrid
07 jun 2026 - 09:36

Medio millón de personas han asistido a uno de los actos centrales de esta primera jornada de León XIV en España. Hasta las 11 de la noche, el Papa escuchó las preguntas y las inquietudes que la juventud católica le traslada en primera persona. El paseo de la Castellana cortado, horas de espera y convivencia amenizada por música y conciertos. Miles de jóvenes llegados desde todos los puntos de España y del mundo han aguardado durante horas en esta abarrotada plaza de Lima, a la que algunos no han podido acceder por exceso de aforo. Una vigilia muy esperada, en la que los jóvenes han compartido oraciones con el Pontífice y le han trasladado sus inquitudes. El Pontífice les ha recordado la importancia de buscar la verdad y estar en silencio para oir la voz de Dios. “Podéis cambiar el mundo”, les ha dicho el Papa.

Ni el cansancio, ni las horas ni el calor han hecho mella este sábado en los más de medio millón de asistentes, en su mayoría jóvenes, a la vigilia que León XIV ha presidido en Madrid, el primer gran baño de masas que el pontífice se ha dado en su primer viaje a España. "¡Que el papa está en Madrid, chavales. Que ya está con nosotros!", jaleaban los animadores ya a primera hora de la tarde desde las múltiples pantallas instaladas a lo largo del madrileño Paseo de la Castellana.

Desde La Coruña a Almería, desde Burgos a Huelva, los jóvenes han ocupado a partir de las tres de la tarde el casi kilómetro y medio que separa la plaza de San Juan de la Cruz de la de Lima, donde se ha instalado el escenario donde el papa se iba a dirigir a ellos cinco horas después. Aunque el calor no ha dado tregua, el ambiente festivo ha predominado toda la tarde gracias también a varias actuaciones musicales que han amenizado la espera.

Y es que desde Madrid se puede alcanzar el cielo, como les ha recordado a los fieles el cardenal José Cobo. El cielo que representaba hoy el pontífice, cuyo paso con el papamóvil por el paseo de la Castellana ha arrancado lágrimas de emoción en una juventud entregada. El sobrevuelo de dos helicópteros y el movimiento de los agentes de policía que vigilaban la zona avisaban a los asistentes, apostados cerca de las vallas que marcaban el recorrido por el que debía pasar el papamóvil, de que León XIV estaba muy cerca.

Faltaban más de cinco minutos para las 20:30 horas, el momento previsto en el que el papa debía llegar a la calle Vitrubio. La locura se desataba entre la multitud cuando empezaron a vislumbrar los vehículos de la escolta que precedían al papa mientras por megafonía sonaba el himno "Alza la mirada". Muy sonriente, el pontífice no paraba de saludar con sus manos a los asistentes y, tras unos pocos metros de recorrido, el papamóvil se detenía para que León XIV besara a una niña pequeña que sus padres le habían acercado.

"Aquí está la juventud del Papa", coreaban los fieles a su llegada, al tiempo que enarbolaban la bandera del Vaticano que se vendía en los puestos improvisados a 15 euros la unidad y la de España, con la que se han rodeado algunos, a 5 euros. Ha sido una larga espera, tranquila y sin incidentes, vigilada sin problema alguno por la Policía y con una carpa del Samur instalada a mitad del recorrido, a la que no han parado de llegar personas afectadas por el calor, pero ninguna grave.

Los voluntarios se han encargado de ordenar cada sector adjudicado por parroquia, colegio o universidad y facilitar agua a quien lo necesitaba. Muchas banderas de España, rosarios y el lema de la visita "Alza tu mirada" estampado en las camisetas de colores que la mayoría de los asistentes vestían, junto con el nombre del papa y la imagen de un león. "Es un regalo ver al papa y a la Iglesia viva", ha dicho Javier, director espiritual de un seminario de Murcia, que ha llegado esta mañana a Madrid, junto con otras 400 personas, entre ellas Daniela, una novicia de 22 años, muy emocionada porque era la primera vez que veía a un pontífice.

Los bailes, las risas, juegos de cartas y mucha complicidad han hecho más llevadera una jornada que para algunos ha durado más de ocho horas, en las que la juventud católica ha podido sacar músculo y demostrar que el futuro de la Iglesia "está garantizado", en palabras de muchos de los asistentes.

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